El frío de la madrugada no frena a los peregrinos de la Puna: así avanza la fe hacia el Milagro
Caminan desde la madrugada, con el frío calando los huesos y la fe como único motor. La meta: llegar a la Catedral para ver al Señor y a la Virgen. Pero el camino por la Puna no es para cualquiera.
Mientras la ciudad todavía duerme, los caminos de la Puna salteña ya tienen movimiento. Desde muy temprano, los peregrinos mineros retomaron su marcha hacia la Catedral Basílica de Salta, donde los esperan el Señor y la Virgen del Milagro. La travesía, que se renueva cada año, vuelve a poner a prueba el cuerpo y el espíritu de cientos de devotos.
El paisaje imponente de los cerros y el frío característico de la región son el telón de fondo de una jornada más de camino. Con abrigos, mochilas y la convicción intacta, los hermanos avanzan paso a paso en un recorrido que combina sacrificio, oración y compañerismo.
Las bajas temperaturas del amanecer no logran detener a quienes, una vez más, renuevan su compromiso de fe. Para ellos, cada tramo del recorrido es una oportunidad de acercarse a las imágenes del Milagro y de vivir una experiencia que trasciende lo físico.
Una tradición que une a toda la provincia
La peregrinación minera es solo una de las tantas expresiones que forman parte del tiempo del Milagro en Salta. Miles de salteños y devotos de distintos puntos de la provincia recorren diferentes rutas para participar de la celebración, que convoca a una multitud en la capital.
La altura, el terreno exigente y el clima de la Puna son obstáculos conocidos para los peregrinos. Sin embargo, la devoción y la esperanza de llegar al encuentro con el Señor y la Virgen los mantienen unidos y firmes en el camino.
La inmensidad de los cerros vuelve a ser, una vez más, testigo de esta muestra de fe que se repite año tras año y que se ha convertido en un emblema de la identidad salteña.