El fiscal que investigó dos femicidios separados por 19 años en Aluminé
19 años separan los dos femicidios. La primera víctima fue enterrada bajo el cemento de su propia casa. La segunda, atacada con un hacha, agonizó dos semanas. Un mismo fiscal investigó ambos casos.
La sangre de una mujer volvió a teñir Aluminé. Con 19 años de diferencia, dos femicidios conmocionaron a la localidad cordillerana y dejaron una coincidencia que estremece: el mismo fiscal, Marcelo Jofré, estuvo a cargo de ambas investigaciones. Las víctimas, Margarita González y Noemí Matamala, eran mujeres trabajadoras, queridas por su comunidad, y murieron a manos de sus parejas en hechos de violencia extrema.
El caso de Margarita: enterrada bajo el cemento
Margarita González tenía 32 años y vivía en el barrio Ruca Hueney de Aluminé, junto a Juan Carlos Cuevas Zurita y sus dos hijas pequeñas. La relación era un infierno: Margarita ya lo había denunciado por agresiones y tenía una exclusión del hogar dictada por la justicia civil. Ella trabajaba cuidando casas y adultos mayores para sostener a su familia.
Entre la noche del 13 de marzo de 2007 y la madrugada del 14, discutieron en el patio del fondo. Cuevas, carpintero, la golpeó en la sien con una masa de albañilería. "No tuvo defensa, el impacto le dio de lleno en la sien y le produjo la muerte", explicó entonces un vocero.
Para desviar la investigación, Cuevas se presentó en la comisaría denunciando un abandono de hogar. Pero la fiscalía de Zapala, con Jofré al frente, siguió la pista. Allanaron su casa y, acorralado, confesó y señaló el lugar: el cuerpo estaba sepultado en un foso de 30 centímetros, cubierto de cemento, debajo de un baño en construcción.
Fue condenado a prisión perpetua y cumplió gran parte de la pena en la Unidad 11. En 2024, bajo la figura de extrañamiento, fue extraditado a Chile, donde quedó en libertad con impedimento de regresar a la Argentina. En aquel tiempo, el término femicidio ni siquiera existía en el vocabulario jurídico.
El caso de Mimí: dos hachazos y dos semanas de agonía
Noemí Mabel Matamala, de 49 años, conocida como "Mimí", era la cara visible de una distribuidora mayorista en Aluminé. La noche del viernes 21 de agosto de 2026, discutió con su ex pareja, Lucas Daniel Serrano, de 38 años, en el galpón trasero de su propiedad.
Según la reconstrucción del fiscal Jofré, Serrano tomó un hacha y le dio dos golpes en la cabeza. "Fue una agresión violenta, sí, con un hacha. Con la parte del lomo que se denomina. No con la parte filosa. Esto le causó un traumatismo craneoencefálico", precisó el fiscal.
Mimí fue hallada por su sobrino y trasladada en código rojo: primero a Aluminé, luego a Zapala y finalmente al Hospital Castro Rendón, en Neuquén. Permaneció casi dos semanas internada, estable pero crítica, con asistencia respiratoria, hasta que murió el 4 de septiembre. Margarita no tuvo esa oportunidad: murió en el acto.
Serrano escapó tras el ataque y fue detenido en el barrio Hue Che. Al momento de su captura se descubrió que tenía tres pedidos de captura vigentes en Charata, Chaco, por dos abusos sexuales y una tentativa de robo. La jueza Laura Barbé le dictó cuatro meses de prisión preventiva. Jofré ya solicitó la autopsia y la reformulación del caso a femicidio consumado.
Un pueblo que llora dos veces
En las dos oportunidades, Aluminé salió a la calle. En 2007, en silencio y conmoción. En 2026, con una masiva marcha sin banderas políticas, con la bandera de "Ni Una Menos" al frente, batucada y una parada simbólica frente a la Comisaría 29. El intendente Diego Victoria decretó tres días de duelo.
Dos mujeres queridas. Dos trabajadoras. Una asesinada con una masa, la otra con un hacha. Y un pueblo que llora dos veces, 19 años después.