El fiscal que cobró más de $100 millones y se atrincheró con licencia psiquiátrica
Se casaron en noviembre de 2025, la luna de miel duró 40 días y el matrimonio, un par de meses. Lo que la expareja del fiscal adjunto encontró después terminó destapando un cobro que supera los $100 millones y una licencia que no tiene fecha de regreso.
Pablo Giannini Álvarez, fiscal de Estado Adjunto de Entre Ríos, sigue sin pisar su despacho. La licencia que pidió el 20 de julio, Día del Amigo, se fue estirando con el correr de los meses y hoy lo tiene prácticamente fuera de funciones, sostenido por certificados médicos y una licencia psiquiátrica que, por ahora, alcanza los 15 días de noviembre.
Detrás de esa silla vacía hay algo más que una ausencia laboral: un escándalo que mezcla un cobro millonario, una denuncia por violencia de género y un divorcio que se ventiló en redes sociales.
El pleito de los terrenos del Parque Berduc
El origen de la controversia es un juicio por el destino de unos terrenos del Parque Berduc, en el que se enfrentaron el Consejo General de Educación (CGE) y la Municipalidad de Paraná. Giannini Álvarez fue el abogado designado por el Estado para llevar adelante esa causa.
Según el ordenamiento legal, los abogados de Fiscalía de Estado que intervienen en causas asignadas por el propio Estado no perciben honorarios personales. Los montos que regula la Justicia van a un fondo común que se reparte en partes iguales: la mitad para la Fiscalía y la otra mitad entre todo el personal del organismo.
El fiscal adjunto habría roto ese principio y pidió que le regularan honorarios a su favor, con depósito en su cuenta bancaria. La cifra que se menciona supera los $100 millones.
Qué dice la ley sobre esos honorarios
El artículo 14° de la Ley N° 7.296 es taxativo sobre el destino de los honorarios que perciba el profesional que represente al Estado en los juicios en los que resulte vencedor. El 50% “se destinará a la Fiscalía de Estado, pudiendo su titular disponer de esos fondos de acuerdo a las necesidades del organismo”, mientras que “el otro 50% se distribuirá en la forma en que se reglamente, entre los integrantes del cuerpo de abogados de la Fiscalía de Estado”.
En el expediente “Consejo General de Educación de la Provincia de Entre Ríos c/Municipalidad de Paraná y otros s/Ordinario”, donde Giannini actuó como apoderado del CGE, los honorarios habrían ido a una cuenta particular del funcionario. Eso desató el enojo dentro del organismo, y el entuerto sigue sin resolverse.
“Esos roñosos”: el audio que encendió la interna
En Fiscalía de Estado nadie lo dice en voz alta, pero circula un runrún que ubica al funcionario como una persona no grata. La tensión se hizo pública a través de un audio que su expareja, Alina Pérez, viralizó en redes sociales. Allí se escucha a Giannini referirse a sus compañeros de trabajo como «esos roñosos».
El calificativo estaría vinculado con la pretensión del personal del organismo de que esos millones cobrados por el fiscal adjunto se repartan entre todos, tal como marca la norma.
Del casamiento a la denuncia por violencia de género
El costado íntimo del caso también tuvo ribetes de culebrón. La pareja se casó el 8 de noviembre de 2025, con una luna de miel de 40 días, y el matrimonio duró apenas un par de meses. En mayo último, Alina Pérez lo denunció por violencia de género, una causa que tramita en el Juzgado de Familia N° 2, a cargo de Ana Cristina Quinteros Fagetti.
La mujer usó las redes sociales para contar su versión de los hechos y dejar mal parado al fiscal de Estado Adjunto. La separación escaló a escándalo público y se ventiló con las reglas básicas del culebrón. Giannini acudió a todas las herramientas judiciales para silenciar a su exconsorte, de momento sin éxito.
Él, en tanto, eligió el silencio y se refugió en la licencia. Desde el organismo que preside el fiscal de Estado Julio Rodríguez Signes le fueron renovando el permiso de manera sucesiva. La nueva ampliación se extiende hasta fin de septiembre, aunque los certificados médicos posteriores mantienen la situación abierta.
Giannini defiende a pie juntillas la legalidad del cobro y no lo alejó de su trabajo la discusión por el destino de esos honorarios. Mientras tanto, su futuro en Fiscalía de Estado es una incógnita: nadie quiere hacerse cargo de su suerte y su silla continúa vacía.