El festival en Arroyito que prometía a los Red Hot Chili Peppers: la trama que complica a un empresario y la deuda millonaria con el Banco Macro
¿Qué encontró Rosario Central cuando le pidió los papeles a la productora del festival? La deuda millonaria, los contratos que nunca llegaron y el desmentido que lo cambió todo.
La promesa de ver a los Red Hot Chili Peppers y a los Happy Mondays en el Gigante de Arroyito se desmoronó en cuestión de horas. Rosario Central le puso un ultimátum a la productora Underdog Entertainment: o presenta los contratos firmados con las bandas anunciadas, o el alquiler del estadio queda sin efecto.
El nombre que aparece en el centro de la escena es el de Gonzalo Entenza, el empresario que llevó adelante las negociaciones con el club y que, según la información disponible, ya habría pagado la mitad del canon acordado por el uso del estadio.
Los desmentidos que encendieron la mecha
Todo empezó cuando los Red Hot Chili Peppers negaron su participación en el Music Gol Festival, anunciado para el 12 de junio. La grilla también incluía a The Human League y a los británicos Happy Mondays. Pero estos últimos siguieron el mismo camino: su manager, Alan McGee, fue tajante al responderle al periodista especializado Joaquín Vismara que el compromiso «no es verdad».
Con las bandas desmintiendo una por una, la lupa se posó sobre la productora. Underdog Entertainment y Entenza son nombres prácticamente desconocidos en el ambiente musical. Su perfil de Instagram apenas reunía 395 seguidores —más de la mitad llegaron después de que se difundiera el festival— y solo tenía dos publicaciones: el afiche del evento y un adelanto grabado en la cancha de Central en septiembre.
Quién es Entenza y qué dicen los registros
Los datos públicos que surgen de la plataforma IndicadoresAr indican que la firma se constituyó en 2018, con domicilio fiscal en la Ciudad de Buenos Aires y sede legal en San Justo, bajo la actividad de producción de espectáculos. El mismo registro muestra que en agosto de 2026 la empresa contrajo una deuda de 50.800.000 pesos con el Banco Macro.
En su perfil de LinkedIn, Entenza se presenta como socio fundador de Underdog y asegura ser socio de la firma española SFX Events (antes Sold Out Productions). Si bien SFX es una empresa consolidada en Málaga, con un volumen de negocios relevante y más de 147 mil seguidores en redes, no hay registros públicos —más allá de sus propias declaraciones— que confirmen de manera independiente ese vínculo.
Silencio, redes borradas y la posición del club
La tensión escaló este miércoles. Mientras los intentos por contactar al empresario no obtenían respuesta, Entenza borró su foto de perfil en LinkedIn e Instagram, y la cuenta institucional de Underdog en LinkedIn fue dada de baja. En ese contexto, Javier Sola, gerente de Rosario Central, confirmó que si no aparece la documentación que respalde la grilla de artistas, el club cancelará el contrato de alquiler del estadio de inmediato.
A la incertidumbre se sumaron testimonios que complican el historial del organizador. Fernando Szeresevsky, manager de los Ratones Paranoicos y de Juanse, recordó un episodio similar del año pasado: «Nos anunció con Ratones Paranoicos y Dillom. Incluso tenemos los contratos firmados. ¡Jamás pagó, jamás cumplió, jamás se hizo!», disparó en respuesta al productor José Palazzo, que antes había advertido irregularidades en el anuncio. Szeresevsky precisó después que aquella fallida gira funcionó con el mismo formato: contratos firmados pero incumplidos en su totalidad.
El Banco Macro se despega
La entidad financiera emitió un comunicado para desvincularse por completo de la organización y el desarrollo del evento. Explicó que su participación inicial se limitaba a ofrecer beneficios de financiación y cuotas en la preventa, y aclaró que «ante los hechos de público conocimiento se decidió no facilitar las cuotas», además de dar por cancelada cualquier participación publicitaria antes de que se abriera la venta de entradas.
Con la dirigencia canalla esperando una respuesta formal y los fanáticos con la ilusión rota, la convocatoria en el Gigante de Arroyito quedó al borde de la cancelación definitiva. Las preguntas sobre la verdadera naturaleza del proyecto y la conducta de sus promotores siguen sin respuesta.