El experto en IA que sorprendió a todos: “Estamos trabajando más, no menos”

Se esperaba que la inteligencia artificial nos liberara de tareas, pero Siri revela que quienes la usan trabajan más, no menos. Su mirada sobre el futuro del trabajo y la educación, en la entrevista.

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El experto en IA que sorprendió a todos: “Estamos trabajando más, no menos”
El experto en IA que sorprendió a todos: “Estamos trabajando más, no menos”

Santiago Siri, especialista en tecnología y autor de "Tecnosapiens: Cripto, IA y Scaloneta", pasó por el streaming de La Capital+ y dejó una mirada provocadora sobre el avance de la inteligencia artificial. Lejos de las profecías apocalípticas, sostiene que el humano no está condenado a desaparecer: el desafío es detectar en qué terrenos sigue siendo irremplazable.

“Lo que la automatización ofrece es justamente tratar de encontrar en qué lugares el humano realmente es indispensable y brilla en sus capacidades”, planteó durante la entrevista en Una Tarde Más, el programa de streaming de las tardes de La Capital+.

Siri, que presentó su libro en la Feria del Libro de Rosario, se mostró optimista sobre el avance tecnológico aunque sin naif: reconoció que la IA trae riesgos concretos y cuestionó los relatos que la pintan como una amenaza inevitable para la humanidad. Para él, las decisiones que se tomen en los próximos años marcarán el rumbo económico y tecnológico de los países.

El trabajo que cambia (y el que no)

Una de las transformaciones más profundas, según el especialista, llegará por el lado de las tareas rutinarias, mecánicas y administrativas. Esas actividades, muchas veces agobiantes para quien las hace, pueden resolverse con herramientas tecnológicas.

La IA también permite desarrollar productos y proyectos que hasta hace pocos años exigían inversiones enormes. Esa baja de costos abre oportunidades, pero fuerza a empresas y profesionales a repensar sus modelos de negocio.

“Los que usamos inteligencia artificial estamos todo el tiempo: ‘Uy, ahora puedo hacer esto, uy, ahora puedo hacer esto’, y estamos trabajando más, no estamos trabajando menos”, observó en diálogo con Hernán Cabrera, Ileana Luetic, Mariano D'Arrigo y Carmela Gil Pujol.

La paradoja es clara: una tecnología que promete ahorrar tiempo puede terminar estirando la jornada laboral. Al derribarse las barreras para llevar adelante una idea, aparecen proyectos que antes quedaban postergados.

El impacto ya se siente en profesiones como la abogacía, la medicina, la contabilidad y la programación. El desafío, dice Siri, será adaptarse a un escenario donde algunos servicios podrán producirse a costos mucho menores y el valor del trabajo deberá redefinirse.

Pensar sin IA: la apuesta en la primaria

La educación es otro de los terrenos donde Siri pide equilibrio. Como padre de una nena de 10 años, nota que las pantallas modifican la atención y las formas de aprender, una preocupación que convive con las oportunidades de las nuevas herramientas.

“Es importante que los chicos aprendan en la primaria a pensar sin inteligencia artificial”, afirmó.

Para el especialista, la escuela primaria debe fortalecer habilidades básicas como escribir, sumar y resolver problemas por cuenta propia. Recién en la secundaria, computadora, calculadora e inteligencia artificial pueden incorporarse como herramientas para preparar a los estudiantes para el mundo adulto.

El escritor rechazó la idea de resolver el debate con una prohibición general de las pantallas. El desafío, sostuvo, es evitar que la tecnología perjudique la atención sin dejar de preparar a los chicos para una economía cada vez más digital.

También remarcó que las políticas educativas deben contemplar las diferencias entre regiones. Las realidades de las escuelas argentinas son muy diversas y una única respuesta no funciona en todos los contextos.

Argentina y la carrera tecnológica

Siri sostuvo que el país necesita una estrategia propia para aprovechar las oportunidades que abre la IA. Entre las fortalezas mencionó los recursos naturales, la disponibilidad de energía y las posibilidades de desarrollar infraestructura tecnológica.

“Argentina es un país que tiene una inmensidad de recursos”, señaló. Y reclamó una política “estratégica, proactiva y de desarrollo del país” para que la economía local avance en el sector.

El especialista también cuestionó los discursos sobre los riesgos de la IA cuando, a su entender, pueden terminar favoreciendo a las empresas que ya dominan el mercado. Vinculó esa discusión con la competencia entre Estados Unidos y China y señaló que los modelos chinos, aunque todavía no alcanzan el nivel de los más avanzados, son cada vez más capaces y considerablemente más baratos.

En materia regulatoria, planteó que deben existir mecanismos más efectivos para sancionar la suplantación de identidad y el uso de imágenes o voces de otras personas sin consentimiento.

Además, consideró que los dirigentes políticos necesitan asesoramiento especializado para tomar decisiones sobre tecnologías que pueden definir el rumbo del país durante las próximas décadas.

El noticiero que funciona con IA

Siri también habló de El Primer Feca, un experimento que creó para automatizar la producción diaria de contenidos informativos para Instagram. La iniciativa buscaba generar cuatro placas y cuatro videos cada mañana mediante inteligencia artificial.

Según explicó, el proyecto le permitió explorar cómo la tecnología interpreta las noticias y construye una mirada sobre la actualidad. Reconoció que los sistemas no están libres de sesgos, pero destacó la posibilidad de experimentar con instrucciones que busquen perspectivas diferentes.

Ante la pregunta sobre quién se hace responsable de la información producida por una máquina, fue categórico: debe haber una persona que responda por el funcionamiento de la herramienta y por las instrucciones que recibe.

“No creo que tengamos que ir a una sociedad donde solamente hay robots y nadie se hace cargo de nada”, afirmó.

Siri defendió el futuro del periodismo y consideró que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para analizar mejor la información, en lugar de reemplazar a quienes ejercen la profesión.

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