El escultor que abrió su casa en el bosque patagónico para que artistas de todo el país creen
Abrió su casa en el bosque patagónico para recibir artistas, pero el proyecto terminó dándole la razón a una idea que muchos descartaban: que la naturaleza puede ser el mejor taller.
Desde hace cuatro años, el escultor y gestor cultural Andrés Zerneri convirtió su casa en Villa La Angostura en un laboratorio para artistas. La residencia C-421, enclavada entre los lagos Correntoso y Nahuel Huapi, ya recibió a unos 150 creadores de diversas disciplinas que buscan concentración e inspiración en plena naturaleza.
La vivienda, rodeada de bosques y a pasos de la Cascada Inacayal, ofrece mentorías, talleres y clínicas orientadas a la gestión y producción de obras. Pero Zerneri prefiere no hablar de residencia ni de turismo: lo define como un taller que aporta herramientas para investigar y crear, ya sea en soledad o en contacto con otros artistas.
Un sendero de 250 metros hasta el lago
El propio Zerneri explica que la idea es "salirse de los contextos tradicionales" para permitir que cada uno salga de su cotidianeidad y se concentre. Desde la casa parte un sendero de 250 metros que lleva al lago Correntoso, y a menos de un kilómetro se llega a la Cascada Inacayal. "Estos espacios se transforman en laboratorios donde podemos pensar. Hablamos de caminatorio: mientras hacemos senderismo, creamos proyectos", detalla.
La metodología de residencias artísticas "está en boga desde hace 20 años, pero Argentina empezó a poner el foco en los últimos cinco", señala. Se trata de un servicio de laboratorio para abordar un proyecto desde la creación, la producción y la posproducción: escribir un guión, ilustrar un libro, planificar presentaciones o ensayar una obra de danza contemporánea.
Red de residencias en Neuquén
Zerneri abrió las puertas de su casa en 2022, después de haber transitado por varias residencias. Incluso fue convocado para habitar tres espacios en Frutillar, Chile, y brindar asesoramiento. "Aprendí más de lo que aporté porque Chile tiene todo un desarrollo de funcionamiento en red", admitió. En Argentina hay varias residencias, pero en Neuquén apenas tres o cuatro. Por eso, el gobierno provincial lo invitó a formar parte de una red con beneficios mutuos.
Para el escultor, estas iniciativas impactan en la economía. "La intención es que el artista no sea quien pague las residencias", sostiene. Se trata de gestionar financiamientos con instituciones y fundaciones para crear convocatorias y otorgar becas a quienes presenten proyectos.
El sueño de ser la capital de las residencias
La casa de Zerneri es amplia y tiene varias habitaciones. Cuando la construyó, ya pensaba en montar una residencia: en ese momento dirigía el Museo de Arte Contemporáneo de Villa La Angostura y luego fue subsecretario de Cultura. "Me encantaría generar un polo de residencias", confiesa. "Ofrecer al mundo los beneficios de una ciudad como La Angostura, que por sus características naturales se puede convertir en el mejor laboratorio. Ser la capital de la residencia artística en Argentina".
Además, cree que las residencias podrían complementar al turismo. "El turismo es muy sensible y está supeditado al clima. Un poeta puede escribir mejor con lluvia que con sol. La lluvia no debería ser un lamento sino un insumo cultural", describe.
Qué se aprende en C-421
Por la casa ya pasaron unos 150 artistas, en su mayoría entre diciembre y febrero, del círculo de las artes visuales. Zerneri aclara: "No cobro por la estadía. No soy hotelero. Lo que sucede acá tiene que ver con un espacio de taller, de trabajo conjunto".
Uno de los ejes es la gestión, una materia que "no se dicta en las carreras de artes" y que ocupa la mayor parte del tiempo: armar proyectos, definir el perfil o la biografía, presentar propuestas para lograr financiamiento. También se aborda cómo vender una obra, cómo exportarla, cómo pedir permiso para sacarla del país o cómo hacer convenios con agregadurías culturales de embajadas.
El artista detrás de obras que marcan memoria
Zerneri es el autor del monumento a Juana Arzuduy, el más grande de Argentina con 25 mil kilos de bronce, ubicado en el ingreso del Centro Cultural Kirchner. "Es mi obra más importante, no por el tamaño sino por lo que representa para nuestra Independencia", explica. "Con el tiempo nos dimos cuenta de que hubo mujeres que ocuparon los mismos espacios y tomaron las mismas decisiones".
Otro hito de su carrera fue el impulso a la ley Cielo López, que establece la capacitación obligatoria en prevención de la violencia de género para docentes y estudiantes en Neuquén. La norma fue impulsada por la familia de Cielo López, una joven de 18 años víctima de un femicidio en septiembre de 2019 en Plottier.
El 1° de abril de este año, el sindicato ATE convocó al escultor para pintar un cuadro alusivo a las islas Malvinas, en la Plaza San Martín frente a la Cancillería. Zerneri puso el foco en la soberanía más allá de lo bélico: "Me encantaría que la gente sepa qué clima hay, cuáles son los recursos, saber más del territorio más allá del rencor. Nadie añora lo que no conoce".
Mientras pintaba, pensó en donar una obra de Malvinas a La Angostura y lo concretó. "Al poco tiempo, después del Mundial, me llamaron de Tierra del Fuego, Merlo, Lomas de Zamora y Plottier para pedirme obras similares", contó.