El escalofriante relato del hijo tras el crimen: “Mi papá la golpeó tanto que mi mamá está en el cielo”
El hijo de la víctima, de apenas 4 años, fue testigo del brutal crimen. ¿Qué más reveló la querella en su alegato final?
Con la frase “Mercedes, no fue tu culpa”, la querella inició su alegato final en el juicio contra José Eduardo Figueroa, acusado de asesinar a su esposa, Mercedes Kvedaras. El relato ante el tribunal no solo desnudó una historia de violencia sistemática y control, sino que reconstruyó con precisión los últimos momentos de Mercedes, marcados por la brutalidad de un hombre que se creía su dueño.
¿Qué pasó en esos 28 minutos fatales?
Uno de los puntos más desgarradores de la acusación es que Figueroa cometió el crimen mientras su hijo menor, de apenas cuatro o cinco años, se encontraba en la vivienda. En ese lapso de 28 minutos, entre que los hijos mayores se retiraron y Figueroa pidió que buscaran al más chico, “Mercedes ya estaba muerta o agonizando”. Tiempo después, el niño relató a un compañero: “Mi papá la golpeó tanto a mi mamá que mi mamá está en el cielo”.
Una “jaula de oro” bajo control total
Mercedes vivía bajo un régimen de control total. La querella describió su matrimonio como una “jaula de oro” donde Figueroa ejercía violencia psicológica, física y económica. Él controlaba hasta el gasto de la nafta y le advertía que, si se separaba, “con él iba a tener todo, pero sin él nada”. Se describieron patrones de conducta donde Figueroa solía agarrar del cuello a Mercedes o a sus hijos ante cualquier enojo.
La polémica defensa: ¿peritos plagiadores?
Un capítulo aparte fue la durísima acusación contra los peritos de la defensa: el médico Daniel Dip, el psiquiatra Osvaldo Navarro y el criminalista Enrique Pruegger. La querella denunció que el psiquiatra Navarro plagió al menos siete párrafos de su informe de un artículo de Google para construir una falsa teoría de “emoción violenta”. Sobre el médico Dip, se afirmó que intentó introducir una causa de muerte que nunca figuró en la autopsia original.
La evidencia forense: asfixia y marcas de uñas
La ciencia forense oficial fue contundente: Mercedes murió por asfixia mecánica mixta por sofocación y estrangulación manual. Tenía marcas de uñas en el cuello y sus propios dientes marcados en los labios por la presión ejercida para callarla. Tras asesinarla, Figueroa la “arrastró por el piso como si fuera una cosa y la cargó en el auto como si fuera un bulto” para intentar simular un suicidio.
El pedido de la querella: prisión perpetua
El alegato concluyó con un pedido de prisión perpetua para José Eduardo Figueroa por homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género. Para la familia, la verdad es el único camino: “Pedimos prisión perpetua. Esa pena es sanadora. Ayuda a construir desde la verdad, desde la identidad y desde la memoria familiar”, sentenció la querella.