El error que puede arruinar tu jubilación y cómo evitarlo antes de que sea tarde
¿Sabías que los últimos 10 años de trabajo definen tu jubilación? Un experto revela qué revisar antes de que sea tarde y cómo evitar un haber menor.
¿Sabías que los últimos diez años de trabajo pueden definir cuánto vas a cobrar de jubilación? Planificar con anticipación es la clave para no llevarse una sorpresa amarga cuando llegue el momento del retiro. Así lo advierte el abogado previsional Luciano González Etkin.
El especialista, integrante de la Asociación de Abogados y Abogadas Laboralistas (AAL) y asesor sindical de ATE, dialogó con FM 89.3 Santa María de las Misiones y dejó una serie de recomendaciones que ningún trabajador debería ignorar.
¿Por qué importa tanto la última década laboral?
González Etkin explicó que las remuneraciones de los últimos diez años de actividad tienen un peso directo en el cálculo del primer haber. Por eso, quienes trabajan en relación de dependencia deben procurar que sus salarios estén correctamente registrados y sean lo más altos posible en ese período.
Además, recomendó prestar atención a los conceptos no remunerativos, ya que no impactan de la misma manera en la jubilación que aquellos que forman parte del salario formal.
Otro punto clave es verificar con tiempo la historia laboral, los años aportados y las certificaciones de servicios. Puede ocurrir que un empleador no haya entregado esos documentos al finalizar el vínculo, y recuperarlos después puede llevar mucho tiempo.
Por eso, el abogado sugiere comenzar a ordenar la futura jubilación alrededor de los 50 años en el caso de las mujeres y de los 55 en los varones. No esperar a estar a las puertas del trámite es fundamental.
¿Qué cambia para quienes se jubilen desde septiembre?
La inquietud sobre la planificación previsional surgió a partir de la actualización del índice que se usa para calcular el haber inicial de quienes se jubilen desde septiembre. González Etkin aclaró que no se trata de una medida nueva del Gobierno actual, sino de un esquema que viene de la reforma previsional de fines de 2017, aplicado desde 2018.
Ese índice se actualiza trimestralmente (marzo, junio, septiembre y diciembre) y toma en cuenta los salarios de los últimos diez años de actividad. En los últimos meses se venía aplicando el índice de junio, pero la actualización de septiembre podría mejorar el primer haber de quienes accedan a la jubilación después de ese cambio.
El especialista señaló que, cuando hay margen para elegir el momento de presentar la jubilación, los profesionales previsionales suelen recomendar hacerlo cerca de los meses de actualización, preferentemente después de que se incorpore el nuevo índice.
Sin embargo, aclaró que esa mejora no resuelve el problema de fondo: el haber inicial suele ser bajo en comparación con el salario que se percibía en actividad.
Los últimos diez años pueden jugar a favor o en contra
La importancia de esa década se nota cuando un trabajador ya tiene los años de servicios pero no la edad requerida. Si continúa trabajando, seguirá sumando años y salarios que entrarán en el cálculo. Pero si pierde el empleo y consigue uno nuevo con un salario mucho menor, el promedio puede bajar y afectar el haber.
González Etkin puso un ejemplo: una persona con 35 años de servicios, sin edad para jubilarse y desempleada. Si encuentra un trabajo registrado con un sueldo igual o superior al anterior, es favorable. Pero si acepta un salario formal mucho más bajo, el promedio se reduce y el haber inicial también.
En esos casos, mencionó la posibilidad de trabajar como monotributista o autónomo, ya que existen mecanismos previsionales para analizar qué períodos se usarán en el cálculo. Pero advirtió que esa decisión no debería tomarse solo pensando en la jubilación, porque el trabajador autónomo no tiene las mismas protecciones laborales que el de relación de dependencia.
No existe una receta única: el efecto previsional debe analizarse junto con las necesidades laborales y económicas de cada persona.
Moratorias, exceso de edad y tareas de cuidado
Cuando una persona se acerca a la edad jubilatoria pero no reúne los 30 años de aportes, surgen dudas. González Etkin recordó que en los últimos años hubo distintos mecanismos para completar períodos faltantes, como las moratorias previsionales, que contemplaron empleos no registrados, aportes omitidos o períodos sin trabajo.
El abogado destacó el impacto de esas políticas: cuando comenzaron, había unos 3,5 millones de jubilados; hoy son entre 7,5 y casi 8 millones. La cobertura de adultos mayores alcanza cerca del 95% de la población en edad jubilatoria.
Tras los cambios recientes, las moratorias siguen vigentes de forma parcial. Se puede regularizar períodos anteriores a 1993 si sirven para completar los servicios requeridos. También hay un mecanismo para quienes están a cinco años de la edad jubilatoria: las mujeres desde los 55 y los varones desde los 60 pueden empezar a regularizar períodos faltantes.
Además, continúa el mecanismo de exceso de edad: a partir de los 60 años (mujeres) y 65 (varones), cada dos años excedidos permiten computar uno adicional. Y para las mujeres, se suma el reconocimiento de aportes por tareas de cuidado, implementado durante la gestión de Alberto Fernández: un año por cada hijo, dos en caso de adopción y dos por hijo con discapacidad.
El 82% móvil no alcanza a la mayoría
Una pregunta habitual es cuánto del salario se conserva al jubilarse. González Etkin sostuvo que el 82% móvil no rige para la generalidad de los trabajadores, sino solo para regímenes especiales como docentes, investigadores y magistrados.
Para la mayoría, la tasa de sustitución puede dejar el primer haber en torno al 50% de los ingresos en actividad. Ese punto es mucho más relevante que la modificación trimestral del índice.
Además, la movilidad posterior sigue la evolución del IPC, lo que puede preservar el poder adquisitivo frente a la inflación, pero no reconstruye la brecha con el salario previo.
Jubilaciones y costo de vida
El especialista vinculó esta situación con las dificultades económicas de los adultos mayores. Dijo que alrededor del 70% de los jubilados nacionales percibe unos $400.000, mientras que la canasta del adulto mayor supera los $1,8 millones. Así, muchos beneficiarios quedan muy por debajo de lo necesario para una vida digna.
Para González Etkin, el problema exige discutir un nuevo sistema previsional, aunque con diferencias respecto a la propuesta del Gobierno nacional. Cualquier reforma debería buscar un esquema sustentable que mejore los ingresos de los jubilados.
Por qué cada vez más trabajadores postergar la jubilación
Las dificultades del sistema generan un “efecto tapón”: muchos alcanzan la edad pero prefieren seguir trabajando porque no pueden afrontar la caída de ingresos. Esto hace que los jóvenes tengan más dificultades para conseguir empleo formal.
Un sistema con jubilaciones suficientes modificaría esa dinámica. Muchas personas de 60 o 65 años estarían dispuestas a retirarse si pudieran hacerlo sin quedar comprometidas económicamente, y eso generaría oportunidades para las nuevas generaciones.
La recomendación principal es anticiparse: revisar la historia laboral, comprobar aportes y certificaciones, procurar una adecuada registración de los salarios y evaluar cualquier cambio de empleo teniendo presente que lo que ocurra en los últimos diez años puede repercutir directamente en el ingreso durante toda la jubilación.