El error que estás cometiendo al regar tu lengua de suegra en invierno

¿Sabías que regar tu lengua de suegra en invierno con la misma frecuencia que en verano puede ser fatal? Descubrí el truco que los expertos recomiendan para mantenerla radiante.

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El error que estás cometiendo al regar tu lengua de suegra en invierno

Con la llegada del frío, la popular planta de interior necesita un cambio de rutina que muchos ignoran. El secreto para que no se seque está en la frecuencia del riego.

La lengua de suegra, conocida por su resistencia y bajo mantenimiento, es una de las favoritas para decorar hogares y oficinas. Sin embargo, durante el invierno, las bajas temperaturas y la menor luz solar ralentizan su crecimiento, y un riego inadecuado puede provocar que sus hojas se sequen o deterioren.

¿Cada cuánto regarla en invierno?

Los especialistas en jardinería recomiendan reducir drásticamente el riego en los meses fríos. Lo ideal es hacerlo cada 15 o 20 días, aunque la frecuencia puede ajustarse según la temperatura y humedad del ambiente. Antes de regar, asegurate de que el sustrato esté completamente seco, ya que esta planta almacena agua en sus hojas y tolera mejor la falta de agua que el exceso.

Si la maceta está cerca de una fuente de calor o en un ambiente con calefacción, puede necesitar controles más seguidos para evitar que la tierra se reseque por completo.

¿Por qué es clave controlar el riego?

En invierno, la planta entra en una etapa de crecimiento lento y consume menos agua. Regarla con la misma frecuencia que en primavera o verano puede generar acumulación de humedad, deterioro de raíces o pérdida de firmeza en las hojas. Por el contrario, si pasa mucho tiempo sin agua, las puntas pueden secarse y las hojas perder su aspecto saludable.

Señales de que necesita agua

Prestá atención a estos signos: la tierra está seca al tacto, las hojas se ven menos firmes, las puntas tienen un aspecto reseco, o el sustrato se separa de los bordes de la maceta.

Errores comunes que debés evitar

Aunque es resistente, algunos hábitos pueden dañarla: regarla demasiado seguido, dejar agua acumulada en el plato, ubicarla en corrientes de aire frío, exponerla a cambios bruscos de temperatura o mantenerla en lugares con poca luz.

Cómo mantenerla saludable

Además del riego, colocá la planta cerca de una fuente de luz natural indirecta, limpiá el polvo de sus hojas, evitá moverla constantemente, usá macetas con buen drenaje y protegela de temperaturas extremas.

Qué hacer si las hojas se secan

Si aparecen puntas secas o manchas marrones, revisá la frecuencia de riego y las condiciones del ambiente. Asegurate de que la maceta drene bien y que no esté expuesta a corrientes de aire o calefacción directa. Con estos cuidados, tu lengua de suegra se mantendrá fuerte y verde todo el invierno.

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