El error con la estufa que todos cometemos y puede terminar en quemadura
Con el frío, encender la estufa parece inofensivo. Pero un error común en casa puede convertir el calorcito en una quemadura. Lo que hay que hacer en los primeros minutos y el gesto que todos hacemos y está prohibido.
Con la llegada del frío, encender la estufa o el caloventor se vuelve casi un acto reflejo. Pero un descuido de segundos puede convertirse en una quemadura que arruine la noche. Saber cómo prevenir y qué hacer en esos primeros minutos marca la diferencia entre un susto y una visita a la guardia.
¿Por qué aumentan los accidentes en invierno?
Las estufas eléctricas, los paneles, los radiadores y los equipos a gas alcanzan temperaturas muy altas. En la búsqueda de calor rápido, nos acercamos de más, manipulamos ropa cerca o tocamos superficies calientes sin pensar en el peligro.
Los más vulnerables son los chicos, los adultos mayores y las mascotas. La prevención es la primera barrera, sobre todo cuando pasamos muchas horas en ambientes cerrados por las bajas temperaturas.
Cinco claves para evitar el accidente
Mantener la distancia: al menos un metro entre la fuente de calor y cualquier elemento combustible, como cortinas, sillones, colchones o ropa.
No dejar a los chicos solos: supervisar siempre que jueguen cerca de una estufa y explicarles, desde que empiezan a caminar, que la estufa quema.
Nada de ropa encima: secar medias o remeras sobre el artefacto es un hábito peligrosísimo: puede provocar un incendio y, al intentar sacar la prenda caliente, las manos terminan lastimadas.
Apagar antes de dormir o salir: acostumbrarse a dejar todo apagado cuando nadie va a estar pendiente.
Revisar los equipos: controlar cables, enchufes y conexiones evita accidentes eléctricos y fallas de funcionamiento.
Qué hacer si ya ocurrió la quemadura
Si el accidente pasó, los primeros minutos son claves para limitar el daño en la piel. Estos son los pasos a seguir:
Enfriar con agua: poner la zona afectada bajo el chorro de agua fría (no helada) durante 10 a 15 minutos. Esto baja el dolor y reduce la profundidad de la lesión.
Sacar accesorios: anillos, pulseras o relojes deben retirarse rápido, antes de que la piel se inflame.
Cubrir sin apretar: usar una gasa estéril o un paño limpio y seco, apoyado suavemente sobre la herida.
Lo que nunca hay que hacer
Ni pasta de dientes, ni manteca, ni aceite, ni aloe vera directo de la planta. Esos remedios caseros pueden infectar la herida o retener el calor en la piel. Tampoco conviene poner algodón ni hielo directo: el frío extremo puede generar una quemadura por frío. Y si aparece una ampolla, hay que dejarla intacta: es la barrera natural contra las infecciones.
Cuándo ir a la guardia
No todas las quemaduras se resuelven en casa. Hay que buscar atención médica urgente si la lesión es más grande que la palma de la mano, afecta la cara, las manos, los pies, los genitales o las articulaciones, aparecen ampollas grandes, la piel se ve blanca o carbonizada, hay pérdida de sensibilidad o signos de infección como pus, fiebre o enrojecimiento que avanza. También si la quemadura fue eléctrica o por inhalación de humo, o si se trata de un bebé, un adulto mayor o alguien con enfermedades crónicas.
Mantener la casa calentita no tiene por qué ser un riesgo. Con atención y medidas simples, el invierno se disfruta sin sobresaltos.