El error al dormir al bebé que los pediatras quieren desterrar de las casas
Los pediatras advierten que el riesgo no se elimina con una sola medida: hay un factor que multiplica por más de 10 las chances cuando el bebé duerme en la cama de los adultos. La recomendación que insisten en instalar en cada consulta.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) puso en marcha la Semana del Sueño Seguro, que se conmemora del 13 al 18 de octubre, con un mensaje que apunta directo a las familias: las muertes súbitas e inesperadas de lactantes no responden a una sola causa y no se evitan con una única medida. Reducir el riesgo exige empezar antes del nacimiento y sostener cuidados después.
El dato que enciende las alarmas surge de las Estadísticas Vitales de 2024, el último año con información disponible: en el país se registraron 138 muertes infantiles domiciliarias y 63 de ellas fueron muertes súbitas e inesperadas del lactante (MSIL).
La MSIL es la muerte repentina de un niño de hasta un año de vida —entre los 7 y los 365 días— que no se esperaba en las 24 horas previas y cuya causa se desconoce antes de la investigación médica y legal. Recién después de completar ese proceso puede clasificarse como explicada o inexplicada.
Qué muestra el mapa federal
Un análisis de la Dirección de Salud Perinatal y Niñez del Ministerio de Salud de la Nación sobre los determinantes de la mortalidad infantil domiciliaria aporta más precisiones: el 82,7% de las defunciones estudiadas correspondió a bebés de entre 0 y 5 meses; en el 69,2% de los casos había colecho; el 70,8% ocurrió en hogares con hacinamiento —más de tres personas durmiendo en un mismo cuarto— y en el 27,4% se detectó consumo de tabaco en al menos un conviviente.
La SAP aclara que estos factores, mirados por separado, no explican una muerte. Lo que muestran es que el abordaje debe contemplar al mismo tiempo la vulnerabilidad del bebé, las condiciones de vida de la familia y las circunstancias concretas en que duerme.
El documento “Campaña de Sueño Seguro. Disminución del riesgo de muerte súbita e inesperada del lactante”, elaborado por el Comité Nacional de Pediatría General Ambulatoria y el Grupo de Trabajo de Muerte Súbita e Inesperada del Lactante de la SAP, subraya que estas muertes no se distribuyen de manera uniforme: se asocian con infecciones respiratorias agudas, necesidades básicas insatisfechas, hacinamiento, ventilación inadecuada y prácticas de sueño inseguro. La mayoría de las 10 jurisdicciones con las tasas más altas está en el Noroeste y el Noreste del país.
“Cuando hablamos de sueño seguro no deberíamos pensar solamente en cómo acostamos al bebé. La prevención empieza mucho antes, durante el embarazo, con los controles de salud, la vacunación, la prevención de la prematurez y del bajo peso al nacer y evitando la exposición al tabaco, al alcohol y a otras sustancias. Después del nacimiento, esos cuidados continúan con un ambiente de sueño que reduzca los riesgos evitables”, señaló la Dra. Julia Carolina Aznar, médica pediatra y secretaria del Comité Nacional de Pediatría General Ambulatoria de la SAP.
El colecho, bajo la lupa
Compartir la cama es una práctica extendida y valorada en muchas familias argentinas, y se observa con más frecuencia en hogares de bajos ingresos, algunos sin otro espacio para que duerma el bebé. Por eso la SAP recomienda hablar del tema en la consulta pediátrica, contemplando creencias, valores culturales y posibilidades reales de cada familia.
“Las recomendaciones tienen que poder trasladarse a la vida real de cada familia. No todas cuentan con las mismas condiciones habitacionales ni con los mismos recursos, y por eso la consulta pediátrica debe ser un espacio de diálogo, sin culpabilizar. Necesitamos conocer cómo duerme ese bebé y cuáles son las posibilidades concretas de sus cuidadores para poder disminuir los riesgos”, sostuvo la Dra. Norma Rossato, médica neonatóloga y prosecretaria del Grupo de Trabajo de Muerte Súbita e Inesperada del Lactante de la SAP.
El riesgo se multiplica cuando el colecho se combina con otros factores. Según el documento, aumenta más de 10 veces si la capacidad de alerta de los adultos está disminuida por cansancio, alcohol, medicamentos sedantes, drogas ilícitas o tabaquismo. Tampoco se aconseja cuando la madre fumó durante el embarazo, la superficie es blanda o se hunde, hay almohadas o se comparte la cama con otros niños o mascotas.
Si un adulto se queda dormido mientras alimenta al bebé, el texto indica que es menos peligroso que eso ocurra en la cama del adulto —aunque no sea lo recomendado— que en un sofá, donde el bebé puede deslizarse y quedar atrapado en una posición que favorezca la asfixia.
Tabaco, prematurez y vacunas
La exposición prenatal al tabaco alcanzó en Argentina el 12,1% en 2023. La recomendación es evitarla durante el embarazo y después del nacimiento, y mantener los ambientes donde vive el bebé completamente libres de humo, incluso de otras formas de nicotina.
La prematurez es otro factor de peso. La tasa de nacimientos prematuros pasó del 8,4% en 2020 al 12,1% en 2023, con un promedio del 9,6% en el período 2020-2023. Esto refuerza la importancia de los controles durante el embarazo para reducir tanto los partos prematuros como el bajo peso al nacer.
Entre las medidas de protección que empiezan en la gestación está el cumplimiento de las vacunas indicadas, entre ellas la del virus sincicial respiratorio (VSR), que protege al bebé de formas graves de enfermedad respiratoria en sus primeros meses.
Lactancia y chupete
La alimentación con leche humana también reduce el riesgo. En el país, el 97% de los bebés inicia la lactancia materna, aunque la exclusiva llega al 44% de los menores de seis meses y la lactancia total al 71%, según datos de 2018-2019. También hay evidencia de un efecto protector del chupete, que puede ofrecerse antes de dormir una vez que la lactancia esté bien establecida.
“No existe una medida aislada capaz de eliminar el riesgo. Lo que podemos hacer es disminuirlo sumando cuidados respaldados por evidencia y evitando que varios factores de riesgo coincidan en un mismo bebé. Por eso hablamos de responsabilidad compartida: de las familias, de los equipos de salud, pero también de quienes diseñan políticas públicas, de los medios, de las redes sociales y de quienes fabrican y comercializan productos destinados a lactantes”, expresó la Dra. Carolina Groisman, médica pediatra e integrante del Comité Nacional de Pediatría General Ambulatoria de la SAP.
La SAP advierte que ningún dispositivo comercial demostró científicamente prevenir la muerte súbita e inesperada del lactante. Por eso la seguridad no debe depositarse en monitores, posicionadores ni otros productos con promesas preventivas, sino en cumplir las medidas respaldadas por evidencia.
Las recomendaciones para después del nacimiento
La SAP enumera una serie de pautas a seguir desde el primer día:
- Acostar siempre al bebé boca arriba, en una superficie firme, plana y no inclinada.
- Ubicar la cuna en la habitación de los cuidadores, sin compartir la cama, al menos durante los primeros seis meses.
- Mantener la cuna libre de almohadas, nidos, chichoneras, peluches, ropa suelta, colchas y edredones.
- No usar huevitos, sillas de auto, cuñas ni dispositivos de posicionamiento como lugares habituales para dormir.
- Mantener al bebé en un ambiente libre de humo de tabaco y nicotina.
- Evitar el colecho, en especial cuando disminuye la capacidad de alerta del adulto por cansancio, alcohol, sedantes, drogas o tabaquismo.
- Favorecer la lactancia materna, evitar el exceso de abrigo y consultar al pediatra ante dificultades para cumplir las recomendaciones.