El EPRE apura a las eléctricas de San Juan: el plan que les exige antes del verano
El EPRE les puso plazos de 30 a 60 días a Naturgy y Decsa para que presenten planes ante crecidas y aluviones. La orden llega justo cuando el pronóstico anticipa un río San Juan con un 120% más de caudal. ¿Qué pasará si no cumplen?
El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) puso plazos concretos a las dos distribuidoras que operan en San Juan. A través de la Resolución Nº 1042/26, Naturgy San Juan y Decsa deberán presentar antes del verano estudios y programas para blindar la red eléctrica frente a aluviones, crecidas, inundaciones y deshielo durante la temporada 2026-2027.
La exigencia no es un trámite más: apunta a que las empresas identifiquen los puntos débiles del sistema y expliquen cómo van a sostener el servicio cuando el clima juegue en contra. Los plazos son escalonados: 30, 45 y 60 días según cada requerimiento.
Qué debe incluir el plan de verano
El primero de los pedidos es un Programa de Preparación para la Temporada Estival 2026-2027, que las distribuidoras tienen que entregar dentro de los 30 días corridos posteriores a la notificación.
Ese documento debe detallar qué instalaciones, zonas y recursos están más expuestos a lluvias intensas, crecidas, inundaciones y aluviones. Pero no alcanza con enumerar los riesgos: también tiene que prever cómo actuar si el clima impide llegar a estaciones transformadoras, líneas u otros componentes de la red.
El EPRE pidió además que el programa contemple sistemas de monitoreo, alertas, accesos alternativos, personal y materiales para restablecer el servicio si se corta.
Obras, inversiones y el criterio N-1
Si los relevamientos detectan sectores críticos, las empresas deberán definir obras, inversiones y plazos para corregirlos. La orden no se limita a informar qué instalaciones están expuestas: Naturgy y Decsa tendrán que explicar con qué recursos cuentan y cómo llegarán a los puntos afectados si una crecida corta caminos o complica la logística.
El ente también fijó 45 días para un informe integral de operación y mantenimiento, y 60 días para los estudios de contingencia, confiabilidad y resiliencia de la red.
Entre los análisis exigidos aparece el criterio conocido como N-1, que evalúa qué pasa con el suministro si falla un componente clave —una línea o un transformador— y si el resto del sistema puede sostener el servicio. La revisión abarca la red de subtransmisión de 132 kV y 33 kV, y la red primaria de 13,2 kV.
Si de ese estudio surgen instalaciones críticas, fallas de mantenimiento o puntos donde una sola avería pueda dejar sin luz a un sector, las distribuidoras deberán presentar un plan con obras, responsables, costos estimados y plazos.
El río San Juan, con un caudal muy superior al anterior
La exigencia regulatoria llega en un contexto de mayor atención sobre el comportamiento hídrico de la provincia. La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) presentó el primer pronóstico para el ciclo que va de octubre de 2026 a septiembre de 2027 y estimó que el río San Juan aportará un promedio de 1.653 hectómetros cúbicos, un 120% más que el ciclo anterior.
El estudio, a cargo del ingeniero Oscar Dölling, proyectó un escenario máximo de 1.817 hectómetros cúbicos y uno mínimo de 1.489.
Según ese pronóstico, el caudal subiría de 51,1 metros cúbicos por segundo en octubre a 70,6 en noviembre, con un pico de 78,3 en diciembre, y luego descendería de manera progresiva hasta 40,2 metros cúbicos por segundo en septiembre de 2027.
En la UNSJ advirtieron que el panorama todavía depende de la evolución de la nieve acumulada y del clima en los próximos meses. A eso se suma la incidencia de El Niño, fenómeno que puede traer más lluvias e inestabilidad, mientras áreas del Gobierno provincial ya iniciaron tareas preventivas sobre el cauce del río San Juan.