El entramado de estafas del 'azucarero' Ovejero: cheques sin fondo, formularios 08 duplicados y una red de engaños
Cheques falsos, formularios 08 duplicados y una red de engaños: ¿cómo operaba el 'azucarero' Ovejero para estafar a sus acreedores? Los detalles que desconciertan a la Justicia.
La Justicia de Tucumán investiga a Diego Ovejero, un supuesto abogado reconvertido en empresario azucarero, acusado de montar una compleja red de estafas que incluye cheques falsos, formularios 08 mellizos y maniobras con tarjetas de crédito. Fuentes judiciales creen que el negocio del azúcar era solo una pantalla.
¿Quién es Diego Ovejero?
Ovejero se presentaba como un abogado que había dejado la profesión para dedicarse al rubro azucarero. Empresarios del sector admitieron conocerlo de nombre y haber tenido algún contacto ocasional. Su parentesco con un importante industrial habría facilitado su ingreso al círculo de confianza.
“Al enterarnos de lo que sucedió, tendremos que ser mucho más cuidadosos. No solo porque pueden utilizar la actividad como excusa para generar confianza, sino porque evidentemente hay personas que realizan maniobras aprovechándose de la buena fe de los demás”, señaló un productor afectado.
Cheques por más de $153 millones y formularios 08 mellizos
Según los denunciantes, Ovejero utilizó la empresa Food Trading Dos SAS para emitir cheques por más de $153 millones, la mayoría rechazados por falta de fondos. Además, habría confeccionado cheques apócrifos a nombre de Bellamar Estancias SA. “En este caso no se trataba de documentos rechazados por falta de fondos, sino de cheques falsos. Por ese motivo también fue denunciado oportunamente”, indicó Federico Helguera, uno de los damnificados.
También operó con documentación de El Marqués SAS y Miyagi SA, según los testimonios del expediente.
La maniobra de los formularios 08 y las tarjetas de crédito
Para cancelar deudas, Ovejero entregaba formularios 08 de un mismo vehículo a distintas personas. Además, convencía a acreedores de realizar compras con tarjetas de crédito de allegados para reducir lo que les debía. Luego llamaba al banco para desconocer la operación, anulando la compra y dejando al comerciante sin cobrar.
“Es el primer caso que tenemos de estas características. Nunca se denunció penalmente a una persona por utilizar una estrategia de este tipo”, explicó uno de los instructores de la causa.