El drama del empleo en Tucumán: ¿por qué la desocupación no cede?
Tucumán mantiene la tasa de desempleo más alta del NOA. ¿Qué factores explican esta realidad y qué planes hay para revertirla?
El Gran Tucumán-Tafí Viejo volvió a registrar la tasa de desempleo más alta del NOA durante el primer trimestre del año. Con un 7,1% de desocupación, unas 31.000 personas buscan trabajo sin éxito en el principal aglomerado urbano de la provincia.
¿Cómo se compara con el resto?
Aunque el índice bajó casi medio punto respecto al mismo período de 2025 y quedó por debajo de la media nacional (7,8%), Tucumán sigue liderando la región. Santiago del Estero-La Banda apenas alcanzó el 0,7%, mientras que La Rioja, el dato más cercano, llegó al 6,1%.
Los factores que explican la brecha
Detrás de estas cifras hay una combinación de causas estructurales: alta densidad poblacional, concentración urbana, una matriz productiva poco diversificada y una fuerte dependencia de actividades tradicionales como el comercio, la construcción y las zafras citrícola y azucarera.
Desde el Gobierno provincial explican que, cuando sectores como el comercio o la construcción se desaceleran, la economía tucumana no encuentra rápidamente otra actividad que absorba la mano de obra disponible. Por eso, la desocupación suele dispararse en los primeros meses del año.
¿Qué planes tiene la provincia?
El ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, señaló que buscan ampliar la matriz productiva con programas vinculados a la Economía del Conocimiento y al turismo, especialmente en los Valles Calchaquíes. Además, recordó que Tucumán concentra más del 60% de su población en el aglomerado urbano principal, lo que aumenta la presión sobre el mercado laboral.
Las zafras citrícola y azucarera, que generan empleo estacional en los pueblos, no tienen su mayor impacto durante el primer trimestre, el período más difícil para la ocupación.
En contraste, provincias como Catamarca, Jujuy o Salta pueden absorber parte de su fuerza laboral en minería, mientras que Santiago del Estero se apoya en el agro.
Un problema que trasciende fronteras
El caso tucumano se inscribe en un escenario nacional todavía frágil. La tasa de desempleo del país fue del 7,8% en el primer trimestre, apenas por debajo del 7,9% de 2025, lo que equivale a 1,8 millones de personas sin trabajo.
La subocupación, en tanto, subió del 10% al 11,1% (cerca de 2,5 millones de personas). La presión laboral alcanza al 23,6% de la población económicamente activa, es decir, más de 5,3 millones de personas que están desocupadas, buscan otro empleo o necesitan más horas.
Especialistas del Ieral advierten que la economía evitó un deterioro mayor, pero la estabilización macroeconómica no se tradujo en una mejora concreta del empleo. La tasa de empleo está estancada y la subocupación creció.
La presión laboral revela una dimensión oculta: la insuficiencia de ingresos. Muchas personas tienen trabajo, pero necesitan otro empleo o más horas para completar sus ingresos.
En provincias como Tucumán y Catamarca, la elevada presión laboral convive con menor participación y una estructura productiva donde pesan el empleo público y actividades de baja productividad.
Los especialistas concluyen que la estabilización macroeconómica no alcanza: la deuda pendiente es generar empleo privado, formal y de calidad, capaz de absorber a una población urbana cada vez más concentrada.