El drama del agua en Paso Córdoba: lo que los vecinos ya no soportan
¿Cuánto hace que los vecinos de Paso Córdoba esperan una solución? Entre promesas incumplidas y rumores de irregularidades, el agua sigue sin llegar en condiciones. Lo que revela el reclamo que ya cansó a todo un barrio.
En el barrio Paso Córdoba de General Roca, el agua dejó de ser un servicio para convertirse en una pesadilla cotidiana. Estudiantes del IFDC Fiske Menuco, que realizaron sus prácticas en la escuela de adultos N° 30, recogieron el testimonio de los vecinos y el resultado es contundente: la situación no cambió en meses y el reclamo se profundiza.
Jessica Galdames y Lucía Prieto, autoras del informe, contaron que trabajaron con los alumnos el tema del agua desde una perspectiva integral. Primero analizaron sus propiedades organolépticas y luego rastrearon la evolución del problema a través de titulares periodísticos. La conclusión fue desalentadora: el tiempo pasa y la realidad sigue igual.
Los estudiantes de la escuela de adultos relataron que ya ni siquiera compran ropa blanca porque al lavarla se mancha. Se sienten solos ante la falta de respuestas y el enojo crece. “Estamos cansados de las promesas que no cumplen; el agua no se puede tomar, sale sucia; tengo que hervir el agua, pero después me duele la panza”, escribieron.
Un presupuesto que no alcanza
El testimonio de los vecinos, recogido por las practicantes, describe una rutina agotadora. Muchas familias se ven obligadas a comprar agua en bidones, pero el presupuesto solo alcanza para el consumo básico. Bañarse es imposible y cocinar se ha vuelto un lujo.
Las autoridades, según los vecinos, prometieron que pasarían a dejar bidones, pero siguen esperando. Dicen que hay desabastecimiento, aunque corren rumores de que cuando hay stock lo venden o lo retiran de manera irregular.
El problema no es nuevo. Los habitantes de Paso Córdoba arrastran esta falta de infraestructura desde hace años, pero en los últimos meses llegó a un punto crítico. “Quienes vivimos aquí exigimos acceder a un derecho básico: poder tomar agua potable. Pagamos mensualmente por un servicio que no recibimos”, remarcan.
El reclamo, que ya tiene historia, se renueva con la voz de los estudiantes: “Ya es hora de decir basta a las mentiras y a las falsas promesas. No podemos dejar pasar el tiempo”.