El drama de los vecinos de Quilmes: cortes de luz eternos y boletas que explotan
Cortes de luz eternos y facturas imposibles: la Defensoría del Pueblo de Quilmes recibe cientos de reclamos contra Edesur. ¿Qué barrios son los más golpeados y qué hará el organismo?
La Defensoría del Pueblo de Quilmes está en alerta máxima: en las últimas semanas, un alud de reclamos vecinales contra Edesur puso en el centro de la escena a dos barrios que ya no saben cómo seguir: San Francisco Solano y Quilmes Oeste. El motivo: cortes de luz que se repiten sin piedad y facturas que llegan con montos imposibles de pagar.
La situación es tan crítica que el organismo oficial detectó que el impacto económico de las boletas está poniendo en jaque la economía de las familias de la zona. No es solo un problema de servicio, es un golpe directo al bolsillo de los vecinos.
¿Cuáles son los barrios más afectados?
Según los datos relevados por la Defensoría, San Francisco Solano y Quilmes Oeste encabezan la lista de sectores urbanos con mayor cantidad de interrupciones del suministro eléctrico. Las familias de estas localidades no solo padecen los cortes, sino también la falta de respuestas concretas por parte de la empresa prestadora ante las fallas constantes en la red de energía.
El malestar es generalizado. Los vecinos aseguran que Edesur no da soluciones y que las promesas de mejora nunca se materializan. Mientras tanto, la calidad de vida se deteriora día a día.
¿Qué dice la Defensoría del Pueblo?
El personal del organismo remarcó que las boletas alcanzaron montos difíciles de afrontar para cualquier presupuesto familiar. No se trata de un caso aislado: son cientos los reclamos que llegaron en las últimas semanas, todos con el mismo denominador común: cortes reiterados y tarifas desmedidas.
Ante este escenario, los funcionarios de la Defensoría asumieron el compromiso de visibilizar la problemática de los usuarios golpeados por la crisis energética local. La medida busca presionar a Edesur para que dé respuestas y para que las autoridades tomen cartas en el asunto.
Mientras tanto, los vecinos de Quilmes siguen esperando una solución que no llega. La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo van a soportar esta situación?