El drama de los jóvenes que no llegan a fin de mes: la deuda que los ahoga
¿Cómo hacen los jóvenes para llegar a fin de mes? La deuda se convierte en una salida cada vez más común. Los detalles que pocos cuentan.
La crisis económica golpea con fuerza a los jóvenes argentinos, que ya no solo ven cómo sus ingresos no alcanzan, sino que se ven obligados a endeudarse para cubrir gastos básicos. Un informe revela que casi 4 de cada 10 jóvenes de 18 a 30 años tienen atrasos en sus deudas, una cifra que refleja la difícil realidad que atraviesan.
El estudio de la consultora Analytica, basado en datos del Banco Central, indica que este grupo etario registra el índice de morosidad más alto en comparación con otras franjas. En tanto, un relevamiento del Banco Provincia señala que 9 de cada 10 jóvenes se endeudaron antes de conseguir su primer empleo formal.
¿Qué dicen los números?
Según el informe de Analytica, el 38% de los jóvenes entre 18 y 30 años presenta atrasos en el pago de sus obligaciones. La situación es aún más crítica entre los más jóvenes, de 18 a 21 años, donde el 40% que accedió a un crédito no puede pagarlo.
Las fintech y billeteras virtuales son los canales donde se registran mayores dificultades de repago, lo que evidencia la vulnerabilidad de este sector ante la falta de ingresos estables.
La voz de los salteños
En diálogo con MultivisiónFederal, vecinos de Salta coincidieron en que la situación económica es cada vez más compleja. “Cada vez está más complicado. Los sueldos no alcanzan y tampoco pagan como corresponde”, expresó una vecina.
Otra entrevistada sostuvo que “hoy pagar el wifi ya es un lujo”, al referirse al aumento de los servicios y la pérdida del poder adquisitivo. Un joven aseguró que “la gente tiene que endeudarse para llegar a fin de mes”.
La problemática también alcanza a los adultos mayores. “Los jubilados tampoco quedan exceptuados de esta realidad”, señalaron algunos vecinos, quienes remarcaron que la inflación no discrimina edades.
Tarjetas de crédito: del consumo al día a día
Los testimonios también reflejan un cambio de hábito: las tarjetas de crédito ya no se usan para compras extraordinarias, sino para afrontar gastos cotidianos y pagar cuentas. “Hay que usar la tarjeta para pagar los servicios”, comentó un vecino, mientras otro afirmó que “hoy muchos necesitan tener dos trabajos sí o sí para poder vivir”.
La deuda se convierte así en una herramienta de supervivencia, una realidad que preocupa y que exige respuestas urgentes.