El drama de los comerciantes de Roca: las ventas caen, los costos se disparan y la factura de luz se llevó todo

La luz se llevó todo: los comerciantes de Roca revelan cómo la factura de electricidad se disparó un 400% y las ventas no alcanzan. ¿Cómo hacen para sobrevivir?

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El drama de los comerciantes de Roca: las ventas caen, los costos se disparan y la factura de luz se llevó todo
El drama de los comerciantes de Roca: las ventas caen, los costos se disparan y la factura de luz se llevó todo

Mantener un comercio en Roca se volvió una odisea: mientras los alquileres, impuestos y servicios no dejan de subir, los clientes cuidan cada peso y las ventas ya no alcanzan. El aumento de la electricidad se convirtió en el principal dolor de cabeza para muchos dueños de locales, que ven cómo sus ganancias se esfuman entre facturas y gastos fijos.

ANR recorrió distintos puntos de la ciudad y habló con comerciantes de rubros tan diversos como una carnicería, un local de indumentaria y un emprendimiento de diseño nacional. Todos coinciden en que sostener un negocio requiere un esfuerzo cada vez mayor.

La luz, un golpe al bolsillo

José, dueño de la Carnicería San Juan, contó que hace dos años pagaba entre $250.000 y $300.000 de electricidad. Hoy, las facturas rondan entre $1.200.000 y $1.500.000. "Es un aumento brutal", aseguró.

Pero el problema no termina ahí. A ese gasto se suman los costos de mantenimiento. Algunas de las bateas del local se rompieron y no tiene forma de repararlas: hay equipamiento fuera de funcionamiento desde hace casi un año.

Carnicería San Juan

Ventas que no alcanzan

José también marcó una fuerte caída en el volumen de ventas. Antes trabajaba con ocho o diez medias reses por semana; ahora, con dos, le puede sobrar carne. La competencia con las carnicerías virtuales también le juega en contra, y reclamó que debería haber controles similares para quienes venden sin local a la calle. "Yo creo que sí tiene que haber un control sobre la sanidad, pero son muy exagerados", dijo sobre las inspecciones de Bromatología y Ganadería.

Carnicería Los Amigos

Para graficar la caída del consumo, describió una escena que se repite: clientes que piden cantidades mínimas para poder llevar algo a sus casas. "Dame 500 pesos de carne picada", es uno de los pedidos que escucha.

El costo de arrancar

En Carnicería Los Amigos, también sobre calle San Juan, contaron que poner en marcha el comercio implicó un desembolso inicial de unos $3 millones. Alquiler, refacciones, requisitos municipales, contador, monotributo, obra social y habilitación comercial, entre otros gastos.

Pero el problema es que los costos no se detienen. La mercadería sube constantemente, y cada aumento obliga a trasladarlo al precio final. "Hay un desnivel constante", resumió uno de sus dueños. La electricidad, con facturas que parten de los $300.000, el alquiler, el gas, el agua y los impuestos son los que más pesan, y hay que pagarlos sí o sí, sin importar cuánto se haya vendido.

Para sostenerse, apelan a las promociones. Contaron que los clientes recorren distintos barrios buscando ofertas, y hasta llegan personas de Paso Córdoba o Chacramonte exclusivamente para aprovechar precios más bajos.

Diseño nacional, en jaque

La situación también golpea a otros rubros. Débora Laudari, del local Agua de Abril, contó que este año cumplen diez años de actividad y que analizan mudarse a un espacio más amplio y céntrico. Pero el proyecto de mudanza se da en un contexto de ventas bajas, lo que vuelve más difícil cualquier inversión. "Es todo una cadena", explicó.

Agua de Abril trabaja exclusivamente con productos nacionales fabricados a pequeña escala, con diseños de emprendedores y microemprendimientos argentinos. Ese modelo, que fue parte de la identidad del local, hoy enfrenta un escenario complicado porque los propios productores tienen dificultades para sostener sus costos. "Es todo diseño nacional, entonces está muy, muy difícil", remarcó.

Alquileres que suben y la apuesta online

Leyor, responsable de un local de ropa en Tucumán y Misiones, también relató sus dificultades. Antes tenía un local en Allen y se trasladó a Roca, pero poner todo en funcionamiento fue un esfuerzo enorme. El alquiler le aumenta cada tres meses alrededor de un 15%, un incremento difícil de absorber sin trasladarlo a los precios.

Frente a eso, el comercio se apoyó cada vez más en las ventas online. La circulación de clientes por el local físico, señaló, es menor durante la semana y se concentra principalmente los fines de semana.

El panorama que describen los comerciantes de Roca refleja un escenario complejo, donde ajustar gastos, ofrecer promociones y reforzar las ventas por internet son algunas de las estrategias para mantener las puertas abiertas.

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