El drama de las rutas 22 y 151: los productores dicen que la producción ya no aguanta más
La producción frutícola de Río Negro y Neuquén estalla contra el estado de las rutas 22 y 151. ¿Cuál es el reclamo que podría frenar la economía regional?
La Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén lanzó un duro documento contra el estado de las rutas 22 y 151, y el mensaje es contundente: la producción no puede seguir pagando el costo del deterioro vial.
El mal estado de esas trazas no solo complica la seguridad, sino que encarece la logística y pone en riesgo la calidad de la fruta que se exporta. Los productores están hartos y lo hicieron saber.
¿Qué reclaman exactamente?
Según el documento, los pozos y el pavimento destruido generan demoras, mayor consumo de combustible y un desgaste prematuro de los vehículos. Además, las cargas sufren daños que afectan la calidad del producto final, un golpe directo a la competitividad de toda la región.
La entidad no se queda solo en el diagnóstico: apunta contra la gestión política del conflicto. Aseguran que las discusiones entre Nación y las provincias sobre el mantenimiento o una eventual transferencia de las rutas "no pueden seguir postergando las obras necesarias".
Rutas vitales para la economía regional
Los productores recuerdan que la Ruta 22 es el corredor diario para trasladar trabajadores, insumos, maquinaria y producción desde las chacras y empaques del Alto Valle y Valle Medio hacia los centros de consumo, distribución y exportación. Y la 151, por su parte, es la conexión clave entre Río Negro, Neuquén y La Pampa, con un tránsito pesado que creció por el auge de la actividad energética.
En ese marco, la Federación es tajante: "mientras ambas rutas continúen bajo jurisdicción nacional, la responsabilidad primaria por su mantenimiento y recuperación corresponde a Vialidad Nacional". Y cuestionan que "las diferencias entre Nación y las provincias por contratos, obras pendientes y financiamiento condicionen las tareas necesarias".
Por último, exigen que los recursos del Impuesto a los Combustibles se destinen a obras viales y piden avanzar hacia una recuperación estructural de ambos corredores. La pelota está del lado de las autoridades, pero la paciencia del sector frutícola tiene un límite.