El dólar barato abrió la tranquera: los productos importados ya desplazan a las fábricas argentinas
El dólar barato y las tarifas disparadas hicieron que los productos importados ganen cada vez más góndolas y desplacen a las fábricas locales. Las cifras oficiales muestran un salto que ya supera los promedios de Macri y Fernández, y el impacto en el empleo y las pymes es concreto. ¿Cuánto pesa en tu bolsillo?
La política de apertura comercial sin restricciones que impulsa el gobierno de Javier Milei no está dando los frutos que prometía en materia de productividad. Según los propios números oficiales, el fuerte salto de las importaciones no se explica por la compra de maquinaria o insumos para producir más y mejor, sino por el ingreso masivo de productos terminados que compiten de igual a igual con la industria nacional y la van desplazando.
El fenómeno se da en un contexto de dólar barato y tarifas por las nubes, una combinación que licúa los costos locales y hace que lo fabricado en el país pierda terreno frente a lo que llega de afuera.
Los números que muestran el avance importador
En septiembre, las importaciones de bienes de consumo marcaron un récord: USD 1.129 millones, un nivel históricamente muy alto. Así, el promedio mensual de la gestión libertaria trepó a USD 813 millones, y en el último año escaló a USD 945 millones, de acuerdo con un informe del Instituto Argentina Grande (IAG).
La comparación con las administraciones anteriores es contundente: durante el gobierno de Mauricio Macri el promedio mensual fue de USD 651 millones, mientras que con Alberto Fernández se ubicó en USD 619 millones. En septiembre, la importación de bienes de consumo quedó 74% arriba del promedio de Cambiemos y 82% por encima del Frente de Todos.
La tendencia no es nueva. Ya en 2025 la incidencia de las importaciones de bienes finales rozó el 25% del total y superó el promedio de la Convertibilidad (23% entre 1992 y 2001). Ese año, las compras al exterior crecieron 24,6% mientras la economía lo hizo apenas 4,4%, según el EMAE del INDEC. Históricamente la relación era de tres a uno: por cada punto de aumento de la actividad, la demanda de bienes extranjeros crecía el triple. La elasticidad del año pasado casi duplicó ese parámetro.
Un documento del Banco Provincia confirma el diagnóstico: en los últimos doce meses, los bienes finales representaron el 24% de todas las importaciones, por encima del promedio de la Convertibilidad (22,6%) y de la gestión Cambiemos (22,7%).
Fabricar menos y vender lo que llega de afuera
El ingreso desregulado de productos terminados no solo compite con la producción local: la desplaza. El avance de las importaciones no forma parte de un proceso de "aumento de productividad" —lo que ocurriría si crecieran lideradas por bienes de capital—, sino de un cambio silencioso en el entramado industrial.
Un relevamiento del Observatorio Pyme detectó que, en medio de la caída de la producción y las ventas, algunas empresas empezaron a encontrar mejores resultados comercializando productos importados que fabricando los propios. Entre las pocas firmas que lograron incrementar sus ventas, el mejor desempeño correspondió a los bienes importados: el 24% de las empresas que comercializan productos extranjeros registró aumentos, una proporción 10 puntos mayor que entre quienes venden productos nacionales.
La preocupación por la competencia importadora se duplicó en apenas un año entre las empresas, uno de los indicadores que más creció. Casi la mitad de las pymes (42%) considera que se ve perjudicada por la apertura, según un relevamiento de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC). El impacto se siente especialmente con los productos provenientes de China.
El costo en la industria y el empleo
Los indicadores sectoriales reflejan las consecuencias. La actividad industrial cayó 2,7% en el acumulado a agosto y quedó 11% por debajo de los niveles de 2022. El comercio también retrocedió: los supermercados acumulan una baja de 2,8% y los autoservicios mayoristas de 2,9%, aunque amortiguaron la caída con una mayor participación de bienes extranjeros en las góndolas, mientras más firmas locales cierran sus persianas.
Los especialistas del IAG fueron categóricos: "A contramano, mientras el resto del mundo protege su industria contra el dumping y un sobrestock asiático, Argentina lleva adelante una apertura importadora con dólar barato que llevó a la industria a estar 11% abajo que en 2023".
El debate ya no pasa solo por el volumen de importaciones, sino por su composición y por las condiciones macroeconómicas en las que se produce la apertura. El saldo en la estructura productiva es elocuente: desde noviembre de 2023 se perdieron más de 30.000 empresas y 370.000 puestos de trabajo.