El doctor que reveló qué hábito diario dispara el riesgo de cáncer de mama (y no es el que pensás)
¿Sabés cuál es el hábito cotidiano que más influye en el riesgo de cáncer de mama? El doctor Ariel Gómez lo detalló en una entrevista y sorprendió con los números que cambian el pronóstico.
En pleno Octubre Rosa, el doctor Ariel Gómez, especialista en Clínica Médica del Sanatorio Adventista del Plata, dialogó con Elonce y dejó un mensaje que apunta directo a las rutinas cotidianas: el cáncer de mama se puede anticipar con controles, pero también se puede prevenir con hábitos concretos.
El profesional compartió estadísticas nacionales e internacionales que muestran una tendencia alentadora: la mortalidad viene bajando y la supervivencia mejora cuando el diagnóstico llega temprano.
Los números que ilusionan
Uno de los datos que más llamó la atención durante la entrevista fue el de un artículo publicado en 2024 en la revista científica JAMA, que analizó la evolución del cáncer de mama en Estados Unidos entre 1975 y 2019. "En Estados Unidos, la supervivencia a cinco años del cáncer de mama mejoró en un 58% entre 1975 y 2019", sostuvo Gómez.
El médico atribuyó esa mejora a dos factores clave: la detección mediante mamografías y la incorporación de tratamientos más eficaces, tanto para tumores localizados como para enfermedades en estadios avanzados.
En Argentina el panorama también es positivo. "El Ministerio de Salud de la Nación informa que de 2014 a 2024 la mortalidad por cáncer de mama disminuyó un 14%. También es una buena noticia", destacó el especialista.
El estudio santafesino que marca el camino
Gómez citó un trabajo realizado en el Hospital Iturraspe de Santa Fe, que incluyó a 1.024 mujeres y analizó la evolución de pacientes diagnosticadas con cáncer de mama. Los resultados fueron contundentes: "En el Hospital Iturraspe dio que a cinco años la tasa de supervivencia era del 97,8%", precisó.
Además, señaló que en sistemas sanitarios con programas consolidados de diagnóstico y tratamiento, las tasas de supervivencia a cinco años para determinados cánceres detectados precozmente pueden alcanzar valores cercanos al 99%.
El médico aclaró que estas cifras son alentadoras pero no significan que todos los casos evolucionen igual. El estadio del tumor, sus características biológicas y las condiciones de cada paciente influyen en las posibilidades de recuperación y en la elección del tratamiento.
Por qué la mamografía no se negocia
Uno de los ejes centrales de la charla fue la detección temprana. Gómez explicó que el cáncer de mama puede desarrollarse durante un período prolongado sin provocar síntomas, lo que permite detectarlo con estudios relativamente sencillos antes de que se manifiesten cambios visibles o palpables.
"Hay enfermedades como cáncer de mama, cáncer de colon, que tienen un período silencioso bastante largo y en las cuales tenemos la posibilidad de detectarlas con un estudio relativamente sencillo de manera precoz", explicó.
El especialista remarcó que las pruebas de rastreo o tamizaje permiten encontrar alteraciones cuando la persona todavía no presenta manifestaciones clínicas. "Antes que la persona tenga síntomas, nosotros podemos detectar la enfermedad con un estudio que llamamos de screening o de rastreo, de tamizaje", detalló.
Sobre la edad para comenzar los controles, reconoció que existen diferencias entre las guías sanitarias: "Detección precoz a partir de los 40 años o 50, depende dónde uno lo lea y quién sea el ministerio o la entidad de salud que lo aconseje". Por eso recomendó consultar con un profesional que evalúe los antecedentes personales y familiares para definir la frecuencia adecuada.
El autoexamen: útil, pero no suficiente
Gómez se refirió al rol del autoexamen mamario. Dijo que conocer el propio cuerpo y prestar atención a posibles modificaciones sigue siendo importante, pero advirtió que no reemplaza la mamografía.
"Antes se hacía mucho énfasis en el autoexamen, sigue siendo válido, pero recordar que no reemplaza la mamografía", sostuvo. Y agregó: "Está bien conocerse, está bien que cuando haya alguna duda que yo visualizo o que yo palpo, acuda a consulta, pero no descansar en eso para reemplazar a la mamografía".
Qué factores aumentan el riesgo
El médico también detalló qué situaciones pueden elevar la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Aunque afecta principalmente a las mujeres, aclaró que también puede presentarse en varones, aunque con mucha menor frecuencia.
Mencionó la influencia de las hormonas, en particular de los estrógenos, y señaló que ciertos antecedentes reproductivos modifican el riesgo: la ausencia de embarazos, tener el primer hijo después de los 30 años, la primera menstruación antes de los 12 años y la menopausia tardía.
También hizo referencia al uso de tratamientos hormonales durante la menopausia y al uso prolongado de anticonceptivos. En todos los casos, remarcó que deben evaluarse individualmente con el profesional tratante, considerando beneficios, indicaciones y posibles riesgos.
Antecedentes familiares: el dato que hay que conocer
Otro punto relevante fue la importancia de conocer los antecedentes familiares de cáncer de mama y de ovario. "Conocer los antecedentes familiares, referírselos al médico que es nuestro ginecólogo, nuestra ginecóloga de cabecera, saber la edad a la cual nuestro familiar ha tenido cáncer", recomendó.
No alcanza con saber si una madre, hermana o tía atravesó la enfermedad: también importa a qué edad recibió el diagnóstico. Esos datos pueden orientar al médico sobre la necesidad de realizar estudios a edades más tempranas o establecer controles específicos.
Los hábitos que sí están en tus manos
Gómez destacó que hay factores que no pueden modificarse, como determinados antecedentes familiares o características hormonales, pero otros dependen de las decisiones cotidianas.
Entre las principales recomendaciones mencionó mantener un peso saludable, realizar actividad física, evitar el tabaquismo y reducir o eliminar el consumo de alcohol. También señaló que la lactancia materna, cuando es posible, puede aportar beneficios protectores.
"Mantener un peso saludable, muy importante, hacer actividad física, muy importante", enfatizó. Explicó que el tejido adiposo participa en la producción hormonal y que el exceso de grasa corporal puede relacionarse con un mayor riesgo de determinadas enfermedades, incluido el cáncer de mama.
Sobre el alcohol, indicó que puede modificar procesos hormonales y contribuir al desarrollo de alteraciones celulares, por lo que recomendó evitarlo o reducirlo al mínimo. Y sobre el tabaco fue categórico: "El tabaco también. En medicina, cuando nos toman un examen y qué factores de riesgo hay predisponentes para tal cáncer, el tabaco siempre está, aunque no sea algo relacionado con el sistema respiratorio".
Recordó que fumar se asocia con distintos tipos de cáncer, no solo con los tumores pulmonares, y que abandonar el hábito protege la salud general.
Hormonas: siempre con seguimiento médico
El uso de anticonceptivos hormonales y de tratamientos de reemplazo hormonal durante la menopausia también fue parte de la conversación. Gómez explicó que estas terapias deben contar con seguimiento profesional y que su indicación depende de las necesidades de cada paciente.
Recordó que años atrás era habitual indicar tratamientos hormonales a muchas mujeres que atravesaban la menopausia, independientemente de sus síntomas. Hoy se procura una evaluación individualizada antes de comenzar. "Si hay síntomas, en consenso con el ginecólogo se puede hacer, no hay problema, pero siempre monitorizado", expresó.
El mensaje de Octubre Rosa
En el cierre, Gómez subrayó que las campañas de concientización deben traducirse en acciones concretas. "Una de las cosas principales que tiene que generar es que hagamos nuestros controles periódicos, tener un ginecólogo, ginecóloga de cabecera que nos va a saber guiar en todo este proceso", expresó.
Y concluyó: "Pilares fundamentales, detección precoz en un estadio inicial y, cuando eso ha sucedido, las técnicas tanto quirúrgicas como de tratamientos quimioterápicos nos ayudan enormemente en el tratamiento".
El mensaje final del especialista es claro: la prevención, el conocimiento de los antecedentes personales y familiares y los controles médicos permiten abordar el cáncer de mama con mayores posibilidades de diagnóstico oportuno. Ninguna medida elimina por completo el riesgo, pero la detección temprana sigue siendo la herramienta más valiosa para mejorar los resultados.