El doble crimen de Icaño que destapó una cocina narco: la Fiscalía lo vinculó con la masacre de General Rodríguez
La Fiscalía federal vinculó el doble crimen de Icaño con la masacre de General Rodríguez. ¿Qué tienen en común? Una droguería y una deuda de 600 mil dólares. Los detalles del juicio que conmueve a Catamarca.
La Justicia Federal tiene una hipótesis firme sobre el asesinato de un matrimonio en Icaño: fue una venganza narco. El juicio contra José Luis García Coronado, alias “Chato”, entró en su etapa final. La Fiscalía pidió 12 años de prisión para el acusado, mientras que el Tribunal Oral Federal definirá su suerte el próximo miércoles.
Todo comenzó en diciembre de 2010, cuando Ángel Chámez (70) y su pareja Hilaria Vallejos (76) fueron ejecutados en su casa de Icaño. En el lugar, los investigadores encontraron precursores químicos y una “cocina” para preparar y estirar cocaína. La causa por narcotráfico recayó en la Justicia Federal, mientras que los homicidios fueron juzgados en 2012: Mario Alberto Córdoba recibió prisión perpetua y su primo Lucas Isaías Córdoba, que confesó haber estado en la escena, fue absuelto.
¿Qué vincula el doble crimen de Icaño con el Triple Crimen de General Rodríguez?
La fiscal María Correa fue contundente en sus alegatos: el móvil de ambos crímenes fue una venganza narco. El factor común, según la Fiscalía, es la Droguería Libertad S.A. En el caso de General Rodríguez, cuatro personas fueron condenadas por el asesinato de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón, mientras que Ibar Pérez Corradi fue señalado como autor intelectual pero luego apartado por falta de pruebas.
En Icaño, la venganza habría sido contra Elías “El Turco” Exeni Vallejos, hijo de Hilaria Vallejos y reconocido “cocinero” de droga, que purga condena por narcotráfico en la causa “Narcogolf”. Los investigadores creen que Exeni se quedó con unos 600 mil dólares y estupefacientes de proveedores colombianos, lo que desencadenó el ataque mafioso: su madre recibió un disparo en la cabeza y el hombre fue apuñalado.
El rol de García Coronado en la trama narco
La Fiscalía sostiene que García Coronado compraba productos farmacéuticos a la Droguería Libertad y se inscribió en organismos públicos para habilitarse como comprador y vendedor mayorista. Parte de esos elementos aparecieron en Icaño, donde se usaban para fabricar y adulterar cocaína. Por eso, pidió que sea condenado a 12 años como “partícipe necesario en la fabricación de estupefacientes agravada por la intervención de tres o más personas organizadas”.
Fuentes judiciales explicaron que, como partícipe necesario, no se requiere su presencia en el lugar del hecho, pero su inscripción en los organismos oficiales fue esencial para el delito. La condena sería similar a la que recibieron en 2022 los hermanos sirios Barakat Barakat y Fadel Barakat, juzgados por el mismo TOF.
La defensa y el poder que complica al “Chato”
La defensa de García Coronado pidió su absolución, argumentando que no se acreditó su participación y que cuando secuestraron los precursores en Icaño, él estaba en Bolivia. También dijo que conoció a los hermanos Barakat pero perdió contacto en 2004. Sin embargo, la Fiscalía presentó un poder otorgado por García Coronado a favor de los hermanos sirios ante escribano público en 2005, lo que contradice su versión.
Los precursores que delataron la conexión
En la cocina narco de Icaño se encontraron 290 gramos de cocaína, éter, acetona, ácido clorhídrico, ácido sulfúrico, amoníaco y manitol de alta pureza. También un recipiente de 25 kilos con lidocaína hidrocoloide, con datos de la Droguería Libertad y destinado a García Coronado. La Procunar rastreó la trazabilidad hasta Salta: la lidocaína había sido comprada por García Coronado, empresario de Salvador Mazza y socio de los Barakat. Y la Droguería Libertad importó el 37% de la efedrina que, entre 2004 y 2008, terminó en manos de organizaciones narco vinculadas al Triple Crimen de General Rodríguez y la “ruta de la efedrina”.