El DJ tenía todo listo para su show, pero un detalle lo dejó afuera del boliche
Un DJ de Paraná tenía todo listo para su show de anoche. Lo que no sabía es que la Justicia ya había tomado una decisión que le iba a arruinar la noche. La historia no termina ahí: el organizador del evento también quedó complicado.
Un reconocido discjockey de Paraná no pudo subirse a los controles en su presentación de anoche por una deuda alimentaria con sus tres hijos menores, de 12, 6 y 5 años. La decisión la tomó uno de los Juzgados de Familia de la ciudad, que ya lo había intimado a pagar en un plazo de 24 horas.
La medida llegó después de varias advertencias previas. La magistrada a cargo del expediente había emplazado al DJ en reiteradas oportunidades para que regularice su situación, sin obtener respuesta. Ante el anuncio público del espectáculo, el Juzgado actuó de oficio y le prohibió el ingreso al local ubicado en la zona del balneario Thompson, en Paraná.
El organizador también quedó en la mira
La resolución no solo apuntó al discjockey. La jueza advirtió que el titular u organizador del evento podía ser considerado “solidariamente responsable por los alimentos adeudados”, equiparando el vínculo al que contempla el artículo 551 del Código Civil y Comercial.
Ese artículo establece: “Incumplimiento de órdenes judiciales. Es solidariamente responsable del pago de la deuda alimentaria quien no cumple la orden judicial de depositar la suma que debió descontar a su dependiente o a cualquier otro acreedor”.
Fuerza pública y allanamiento autorizado
La jueza fue más allá y ordenó que, si el DJ no pagaba lo adeudado antes del evento y de todos modos se presentaba a trabajar, “se dispondría su egreso bajo el auxilio de la fuerza pública”. La medida autorizaba el allanamiento y el uso de la fuerza “con la debida moderación”.
Para garantizar que no entrara ni volviera a entrar, se requirió la presencia policial a través de la Oficina de Violencia de Género de la Policía de Entre Ríos. El discjockey, identificado en el expediente solo con la inicial “P”, finalmente no pudo desarrollar su actividad.