El dilema de los bienes: ¿Donar en vida o esperar la herencia? Lo que pocos saben sobre los costos ocultos

¿Sabías que donar un inmueble puede salir más barato que heredarlo? Pero cuidado: la ley tiene límites y los conflictos familiares acechan. Te contamos qué tener en cuenta antes de firmar.

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El dilema de los bienes: ¿Donar en vida o esperar la herencia? Lo que pocos saben sobre los costos ocultos

La planificación patrimonial ya no es solo para grandes fortunas. El aumento de costos sucesorios, las demoras judiciales y la necesidad de evitar conflictos familiares llevaron a que cada vez más personas se pregunten qué hacer con sus bienes antes de tiempo. Las donaciones en vida ganan protagonismo, pero especialistas advierten que no siempre es la mejor opción.

El debate reapareció con fuerza en el mercado inmobiliario y jurídico porque muchas familias buscan proteger una vivienda, simplificar trámites o evitar disputas entre herederos. Sin embargo, detrás de cada decisión aparecen cuestiones legales, fiscales y familiares que requieren análisis previo. “No existe una fórmula igual para todos”, coincidieron Cynthia Fernanda Velázquez, abogada especializada en derecho de familia, laboral y propiedad horizontal, y Melisa Casas Cordero, escribana e integrante del Colegio de Escribanos porteño.

Donar y heredar no son lo mismo

Una de las primeras aclaraciones que realizaron tuvo que ver con la diferencia conceptual entre ambas herramientas. Mientras la donación se realiza en vida, la sucesión comienza recién tras el fallecimiento de una persona.

Casas Cordero explicó: “Cuando hablamos de donación estamos hablando de un contrato entre partes vivas, donde ambas tienen que estar de acuerdo y contar con capacidad jurídica”. La escribana detalló que la operación requiere la participación del donante y del donatario, es decir, quien entrega el bien y quien lo recibe. En cambio, la sucesión constituye un proceso judicial que involucra todo el patrimonio del fallecido. “La sucesión abarca los bienes, derechos y obligaciones del causante”, agregó.

Por su parte, Velázquez remarcó que la diferencia central radica en el momento en que ocurre cada mecanismo: “La donación sucede en vida y la sucesión empieza después de la muerte. Esa es la principal diferencia estructural”. También explicó que la donación permite disponer sobre bienes específicos, mientras que la sucesión distribuye el patrimonio completo.

El crecimiento de las donaciones en vida

Según explicaron las especialistas, en los últimos años crecieron las consultas vinculadas a donaciones de inmuebles dentro de familias que buscan anticipar la organización patrimonial. “A veces los padres vienen con la idea de dejar determinado inmueble a un hijo específico porque vive allí o porque quieren resolver el tema antes”, comentó Velázquez. En otros casos, las decisiones aparecen vinculadas al temor por los costos de una futura sucesión o por las demoras judiciales.

Sin embargo, ambas especialistas insistieron en que donar no implica automáticamente evitar problemas. “La donación no es una solución mágica. Hay que analizar el patrimonio completo y la situación familiar”, sostuvo Casas Cordero.

Los límites que establece la ley

Uno de los puntos más importantes del debate apareció cuando las especialistas explicaron que una persona no puede donar libremente todo su patrimonio si existen herederos forzosos. “La ley protege determinadas porciones para los herederos”, indicó Velázquez. En términos generales, si existen hijos, dos tercios del patrimonio quedan reservados para ellos y solo un tercio puede disponerse libremente.

Casas Cordero advirtió que si una persona dona más de lo permitido, esa situación puede ser revisada posteriormente dentro de la sucesión: “Las donaciones pueden ser atacadas judicialmente si afectan la legítima hereditaria”. Ese escenario suele aparecer cuando existen diferencias entre hermanos o cuando algún heredero considera que otro recibió más de lo que le correspondía.

El usufructo y la protección de la vivienda

Dentro de las herramientas más utilizadas en las donaciones aparece la reserva de usufructo, una figura que permite al donante seguir utilizando el bien aun después de transferirlo. “El usufructo permite vivir en la propiedad o alquilarla y cobrar la renta”, explicó Casas Cordero. Esa alternativa suele utilizarse especialmente en viviendas familiares, donde los padres buscan organizar el patrimonio pero sin perder la posibilidad de seguir viviendo en el inmueble.

Velázquez remarcó que uno de los errores más frecuentes aparece cuando las personas firman donaciones sin reservar ese derecho. “Ahí pueden quedar desprotegidas”, alertó. Además, explicó que el usufructo también brinda cierta previsibilidad frente a cambios familiares o económicos que puedan surgir en el futuro.

El riesgo de las presiones familiares

Uno de los momentos más fuertes del análisis apareció cuando Cynthia Fernanda Velázquez advirtió sobre las situaciones de presión que muchas veces atraviesan adultos mayores. “No estamos obligados a donar”, afirmó. La abogada explicó que en la práctica aparecen conflictos donde hijos o familiares intentan acelerar donaciones para evitar futuros gastos sucesorios. “Muchas veces los adultos mayores terminan atravesando situaciones de angustia porque sienten presión para firmar”, comentó.

Velázquez insistió en que todas las personas mantienen plena capacidad para decidir sobre sus bienes mientras no exista una declaración judicial en contrario. “Cada uno tiene derecho a decidir qué hacer con su patrimonio y cuándo hacerlo”, señaló.

Cuánto cuesta una sucesión

El aspecto económico aparece como uno de los factores que más pesa al momento de elegir entre sucesión o donación. Según explicó Velázquez, una sucesión puede implicar honorarios legales de entre el 6% y el 20% del valor del bien, además de tasas judiciales, informes, gastos registrales y costos notariales. Agregó: “Después aparecen las inscripciones, pedidos de informes y distintas etapas procesales que van sumando costos”.

A eso se agrega otro problema habitual: los tiempos judiciales. Entre la apertura del expediente, la publicación de edictos, la declaratoria de herederos y la inscripción final, una sucesión puede extenderse durante meses o incluso años si aparecen conflictos familiares. “Muchas veces las discusiones pasan por las valuaciones de los inmuebles, entre valor fiscal y valor de mercado”, explicó la abogada.

Qué costos tiene donar

Las especialistas aclararon que la donación también implica gastos, aunque en algunos casos puede resultar más económica que una sucesión tradicional. Casas Cordero explicó que en la Ciudad de Buenos Aires las donaciones no pagan impuesto de sellos, uno de los tributos más elevados dentro de una escritura. Añadió: “Los costos se calculan sobre la valuación fiscal del inmueble y ahí aparecen honorarios notariales, aportes y tasas registrales”. En provincia de Buenos Aires, además, existe el impuesto a la transmisión gratuita de bienes, que alcanza tanto a sucesiones como a donaciones.

Herederos, conflictos y disputas

Otro de los puntos que analizaron las especialistas tuvo que ver con los conflictos familiares que suelen aparecer cuando no existe una organización previa del patrimonio. Según explicaron, aun cuando exista una donación, los bienes entregados en vida vuelven a computarse dentro de la sucesión para verificar si se respetaron las proporciones legales. “Se analiza cuál era el patrimonio total y cuánto recibió cada heredero”, señaló Casas Cordero. Allí suelen aparecer disputas vinculadas con la valuación de los bienes y posibles compensaciones económicas entre herederos. Velázquez explicó que muchas sucesiones se extienden durante años justamente por esas diferencias.

Una decisión que requiere análisis profesional

Sobre el cierre, ambas especialistas coincidieron en que ninguna decisión debería tomarse únicamente por “moda” o presión familiar. Velázquez planteó: “Está bien organizar el patrimonio, pero tampoco vivir obsesionados con eso”. La abogada pidió además evitar que las discusiones patrimoniales ocupen el centro de los vínculos familiares. “No todo puede transformarse en hablar de herencias o donaciones”, sostuvo.

Por su parte, Casas Cordero recomendó evaluar cada caso de manera individual y analizar si la persona realmente está dispuesta a desprenderse del bien. “Lo importante es entender qué consecuencias tiene cada decisión y bajo qué condiciones se realiza”, explicó.

Finalmente, Velázquez dejó una reflexión que resumió el eje del debate: “No hay que tener miedo a donar, pero tampoco creer que es obligatorio. Cada persona debe decidir con libertad y con información”, concluyó.

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