El día que un grupo armado llegó hasta la puerta del hogar de Alvear y lo que encontraron adentro los dejó en silencio
Los empleados del Centro Residencial de Niñez Colonia Astengo no solo denunciaron la llegada de un grupo armado: también apuntaron contra el procedimiento policial y reclamaron que les den la información que necesitan para proteger a los chicos. ¿Qué pasó realmente adentro?
Un grupo de aproximadamente 15 personas, entre ellas menores y mayores de edad, se presentó en el Centro Residencial de Niñez Colonia Astengo, en Alvear, con la aparente intención de ingresar sin autorización. El hecho, que generó una fuerte tensión entre los empleados del lugar, derivó en un pedido desesperado de protección policial permanente y en una serie de interrogantes que aún no tienen respuesta oficial.
Dos versiones, una misma puerta
Según voceros del Ministerio Público de la Acusación (MPA), el incidente ocurrió el miércoles a media tarde, alrededor de las 17. La versión oficial indica que el grupo llegó hasta la puerta del establecimiento, amenazó con ingresar y finalmente se retiró sin concretar la intrusión. Una versión extraoficial mencionó que algunos habrían exhibido palos y que uno de ellos fue visto esgrimiendo lo que parecía un arma de fuego, aunque luego se determinó que se trataba de una réplica.
Sin embargo, los empleados del centro sostienen una versión diferente. Aseguran que el episodio ocurrió el martes por la tarde, no el miércoles, y que los visitantes llegaron en un auto. "Intentaron entrar pero al final no pudieron porque les hicimos frente", relató un trabajador del lugar, que prefirió mantener su identidad en reserva. Según esa fuente, el grupo buscaba a uno de los chicos alojados, quien supuestamente tenía problemas con un joven de un barrio de Rosario.
Interrogatorios bajo sospecha
Tras la denuncia, el miércoles arribó personal de la Policía de Investigaciones (PDI). De acuerdo con una fuente del centro, los efectivos ingresaron, pusieron a los chicos de rodillas e interrogaron a un par de ellos. "Son menores que no tienen problemas con la ley penal juvenil y si están bajo resguardo es por un abandono familiar o conflictos con sus familias. Por lo que tanto el trato como el interrogatorio son actitudes totalmente ilegales", denunció la fuente.
El caso ya tiene intervención de la Unidad Fiscal Especializada en Responsabilidad Penal Adolescente, debido a la presencia de menores de edad, y de la Unidad Especial de Flagrancia del MPA. El fiscal en turno ordenó medidas para identificar a los mayores de edad que integraban el grupo. Desde el MPA admitieron que el aviso del incidente llegó después de que ocurriera, por lo que no hubo intervención policial en el momento.
Un reclamo que crece
Los empleados del hogar advirtieron que la situación es más profunda y que los chicos viven con miedo. "A veces no pueden ni ir al kiosco porque los amenazan. Nosotros no tenemos ni siquiera el historial de los chicos para saber cómo resguardarlos, no sabemos si sus familias tuvieron conflictos, si ellos los tuvieron y están acá para resguardo o cosas que deberíamos saber", señalaron. Y agregaron: "Alguna información puede ser confidencial pero otra puede ser fundamental para el resguardo de los chicos".
Por lo pronto, el pedido concreto es que se instale un móvil policial en la puerta del centro para evitar que hechos como este se repitan. "Es preocupante que el narco barrial siga chupando a estos chicos, aunque estén bajo resguardo", deslizaron, dejando entrever que el episodio no sería un hecho aislado.