El día que la lluvia la dejó aislada y su hijo de dos meses quedó lejos: la historia de la maestra que viajaba a caballo
En el Día del Maestro, una docente entrerriana reveló cómo hacía para llegar al aula cuando los caminos se volvían intransitables. Hubo un episodio que la obligó a tomar una decisión drástica.
Liliana Elizalde de Basso dedicó su vida a enseñar en escuelas rurales de Entre Ríos. En el Día del Maestro, recordó los caminos de tierra, los viajes a caballo y una anécdota que marcó su carrera.
En el Día del Maestro, Liliana Elizalde de Basso dialogó con Elonce sobre sus años como docente rural, cuando debía atravesar caminos de tierra y trasladarse a caballo para llegar a la escuela. "No dejás de ser nunca docente", afirmó al repasar una extensa carrera dedicada a la educación.
Su vínculo con la enseñanza comenzó mucho antes de recibirse. Su padre era docente y, según recordó, desde pequeña estuvo rodeada por escuelas y aulas. "La docencia la llevo muy dentro de mí. Es algo que me apasionó siempre. Debe ser porque mi papá era docente y yo vivía dentro del aula", expresó.
Una maestra rural entre caminos de tierra y viajes a caballo
Sus primeros destinos estuvieron en establecimientos rurales. Comenzó en la Escuela Nº 48 de Colonia Nueva y luego pasó por la Escuela Nº 130, donde fue personal único. Más adelante se titularizó en la Escuela Nº 42 de Paso de las Piedras. En aquellos años llegó a tener alrededor de 20 estudiantes distribuidos entre primero y séptimo grado.
Trabajar como personal único significaba enseñar simultáneamente a chicos de diferentes edades. "Tenía uno, dos o tres alumnos en cada grado, pero tenía de primero a séptimo", recordó. Esa dinámica exigía preparar actividades fuera del horario escolar y organizar distintas propuestas para cada grupo.
Pero el desafío no terminaba dentro del aula. Los caminos rurales condicionaban los traslados y, cuando las condiciones impedían circular normalmente, Liliana debía recurrir al caballo para llegar a la escuela. Incluso continuó haciéndolo durante el embarazo de su primer hijo.
Otra de las experiencias que conserva ocurrió después del nacimiento del bebé. Su hijo tenía apenas dos meses cuando una lluvia la sorprendió mientras estaba trabajando y los caminos quedaron intransitables. La docente no pudo regresar a su casa durante varios días, mientras el padre del niño y una cuñada se ocupaban de cuidarlo. Esa situación terminó influyendo en su decisión de solicitar un traslado.
De maestra de grado a supervisora de escuelas de islas
Con el paso de los años, Liliana continuó desarrollando su carrera y llegó a desempeñarse como secretaria, vicedirectora, directora y supervisora. Esta última función le permitió conocer especialmente la realidad de las escuelas de islas de Victoria, a las que debía trasladarse en embarcaciones de Prefectura.
"Hay que sacarse dos sombreros ante los docentes de isla, porque lo que hace esa gente es maravilloso", aseguró. Incluso recordó el caso de una maestra que debía viajar a Victoria para realizar trámites o retirar elementos destinados al comedor escolar y luego recuperaba voluntariamente esas jornadas dando clases los sábados.
Los recuerdos también están atravesados por el vínculo con sus alumnos. Durante un viaje reciente por Catamarca y La Rioja, Liliana se reencontró con dos estudiantes que había tenido en Colonia Nueva y que actualmente superan los 60 años. "Fue una emoción encontrarnos con ellos", contó.
"No dejás de ser nunca docente"
Al intentar definir qué significa ser maestra, Liliana resumió una vida completa ligada a la enseñanza. "Lo siento como que te prolongás en la vida. Son como tus hijos. No dejás de ser nunca docente", sostuvo. También destacó la satisfacción de acompañar a quienes presentan dificultades y buscar diferentes estrategias para ayudarlos a aprender.
En su mensaje para las nuevas generaciones de maestros, reconoció que actualmente existen desafíos diferentes a los que atravesó durante sus años frente al aula. Sin embargo, consideró que la vocación continúa siendo fundamental para ejercer la profesión.
"Hay que buscar siempre la vuelta de ser humana y que al chico le llegue lo mejor posible la vida y la enseñanza", expresó. En el Día del Maestro, su historia se convirtió así en un reconocimiento a quienes enseñaron y todavía enseñan en ámbitos rurales y zonas de islas, donde llegar al aula muchas veces también forma parte del desafío cotidiano.