El día que el perdedor más grande del boxeo argentino hizo desaparecer una frazada del Luna Park
Perdió 76 de 111 peleas y aún así se ganó el cariño de todos en el Luna Park. Pero una victoria suya en 1979 desató una reacción interna que terminó con su frazada azul hecha cenizas.
Santiago Mercedes López peleó 111 veces como profesional y perdió 76. Pero una sola victoria, en 1979, desató algo impensado en la interna del Luna Park.
En el viejo gimnasio de Lavalle y Bouchard, el puching-ball y las sogas marcaban el ritmo del día. Y junto a un calefactor gigante que nunca se apagaba, ni con heladas ni con calor sofocante, estaba él: transpirado, envuelto en una frazada azul de lana pesada que le servía de balanza entre los 58 y los 62 kilos, según lo que pidiera la pelea.
Así se lo conocía en el ambiente: Kid Frazada. De carne y hueso, boxeador profesional entre 1970 y 1985, con un récord que no tiene igual en el pugilismo argentino: 76 derrotas sobre 111 combates.
Quién era el chaqueño de la frazada azul
Nació el 25 de julio de 1945 en Villa Berthet, Chaco. Su nombre real era Santiago Mercedes López. Reconstruir su campaña exigió revisar con lupa las viejas fichas de cartón donde José Cardona y Julio Ernesto Vila anotaban a los obreros del ring, esos que dignificaron el oficio con una idea fija: perder por puntos ante los mejores también valía.
Simpático, retacón, con jopo peinado al agua. Pupilo de José González, "Gonzalito". Querido por sus colegas y experto en armar y vender escobas. Vestía humilde pero prolijo, y calzaba siempre las mismas zapatillas Flecha blancas.
Arriba del ring era un rajador: se entrenaba con guantes de peso pesado para cubrirse y bloquear, se pegaba a las cuerdas y visteaba a lo Nicolino Locche. El propio Locche, cuando compartían el gimnasio, lo alentaba a la distancia: "Así, Frazada… Así se hace".
El relato de cómo conquistó a su mujer
El narrador Enrique Martín publicó en su libro Abeja negra, de 1997, un breve relato sobre López y su manera de enamorar a su prometida. "La flaquita estaba linda, y además me miró. Tengo buen golpe de vista", contaba él. ¿La levantaste? "Sí, pero me costó un rato largo convencerla. Yo estaba arriba de mi carro, vendiendo escobas y seguido por cuatro perros que no paraban de ladrar. Ella tardó como media hora en decidirse y eso que yo le hablaba bien. Sólo pasear hasta la ciudad, sin tocarla. ¡Yo no sacaba mucho las manos! Y eso me lo criticaron siempre los entrenadores…", recordaba.
El final de la historia: "Bien, la piba subió al carro y en una hora nos fuimos del Chaco para siempre y formamos una hermosa familia de cuatro hijos… Hasta un día volvimos a Villa Berthet y su parentela, que me buscaba para lincharme, se enorgullecieron de nosotros y los pibes. Así es la vida".
La pelea que no debía ganar
Tito Lectoure creía que el chaqueño Ramón "Moncho" Domínguez tenía tantas chances como Sergio Palma de llegar al campeonato mundial. Pero Moncho era sparring de Sergio, bien ubicado en el ranking, y eso postergaba su carrera. Lectoure logró mediar con los dirigentes de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), que prometieron clasificarlo pronto en el máximo escalafón. Sólo faltaba ganar una serie de peleas.
La primera estaba pactada para el 10 de febrero de 1979, en Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, ante Kid Frazada. Y pasó lo que no tenía que pasar: Santiago Mercedes López ganó por puntos y armó un revuelo en la interna del boxeo nacional. La resignación en la cúpula del Luna Park fue total.
El lunes siguiente, Frazada entró al gimnasio con todos los decoros, pero se topó con algo que no esperaba: la frazada que siempre estaba junto al calefactor ya no estaba. Se dijo que Lectoure, en un ataque de ira, ordenó quemarla por cuestiones sanitarias. Nunca se comprobó.
Un récord hecho de derrotas y respeto
Su campaña profesional suma 111 peleas: 13 victorias (1 por nocaut), 76 derrotas y 22 empates. Sólo Armando Bustos lo venció antes del límite, por un corte en el rostro, en 1975, en Rosario. Entre sus pocos triunfos hubo dos importantes: ante Ramón Domínguez y Carlos Martinetti.
Perdió con los mejores campeones de su época: Juan D. Malvares, Lorenzo García, Oscar "Cachín" Méndez, Rubén Riani y Faustino Barrios. También se midió en Montevideo con los campeones uruguayos Gualberto Valdéz y Hugo Melgarejo.
El rastro perdido
De a poco se fue alejando del boxeo. Dijeron que la bebida lo golpeó fuerte, que sobrevivió a un incendio en su casa y que la Iglesia Evangélica lo rescató. De los lugares que solía frecuentar desapareció hace casi cuarenta años.
Nadie sabe nada de su vida. Si quedó como un lindo recuerdo o si todavía anda por ahí, tratando de explicar cómo se gana el respeto entre los pares aunque se sea el perdedor más grande de la historia del boxeo argentino.