El deshielo que complica a las mineras: goteras y operarios varados en la cordillera
El deshielo inunda oficinas y galpones en los campamentos mineros de San Juan. ¿Podrán los operarios volver a casa antes de agosto?
La nieve ya no cae, pero el agua que dejó está causando estragos en los campamentos mineros de San Juan. Mientras los equipos trabajan contrarreloj para drenar las instalaciones, los caminos siguen bloqueados y los trabajadores atrapados hasta nuevo aviso.
La periodista especializada Celeste Williner contó en el programa Todos Vivos que, aunque el sábado y domingo no hubo nuevas precipitaciones ni viento blanco, el deshielo natural comenzó a filtrarse en oficinas y galpones. “En las oficinas se han encontrado goteras y mucha agua de deshielo en algunos galpones”, detalló. Las empresas mineras están abocadas a retirar el agua acumulada, pero la vuelta a la normalidad “está costando muchísimo”, según la especialista.
¿Hasta cuándo estarán aislados?
Los operarios siguen alojados en el campamento de Veladero. Las evacuaciones aéreas solo se autorizan en casos excepcionales: Barrick coordinó vuelos por urgencias de salud y por el fallecimiento de la esposa de un trabajador. Pero este lunes volvió a nevar, lo que suspendió los traslados aéreos. Si el clima no mejora, los trabajadores deberán permanecer en la mina hasta, al menos, el 6 de agosto.
El peligro oculto: avalanchas en la ruta
El principal escollo para despejar los caminos está entre los kilómetros 45 y 75 desde Tucunuco, donde el riesgo de avalanchas es altísimo. “Esa es la zona más peligrosa. Se puede limpiar, pero no se sabe en qué momento puede caer la nieve”, explicó Williner. Existen sistemas de prevención con tubos metálicos y gases para provocar desprendimientos controlados, pero las condiciones actuales impiden aplicarlos. La reapertura del camino sigue demorada.
Angaco apuesta al boom minero
Mientras tanto, en el llano, el departamento de Angaco quiere subirse al crecimiento minero. Promociona el Parque Industrial Los Arrabales, un predio de 84 hectáreas para empresas proveedoras del sector. A diferencia del parque de Albardón (1.300 hectáreas), este apunta a inversiones nuevas. Cuenta con infraestructura básica y una plataforma ferroviaria con proyección logística.
Angaco adhirió al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y ofrecerá beneficios impositivos. Aunque aún no hay empresas confirmadas, el proyecto está en etapa de difusión y pronto recibirán cartas de intención. Sin yacimientos propios, la idea es convertirse en un polo de servicios para los proyectos de cobre y oro de la provincia.