El desgarrador relato de la mujer que crió a su sobrina durante 10 años y hoy quedó separada de ella
Laura crió a su sobrina desde los seis meses. Una resolución judicial la separó de la nena y ahora, en una carta que conmueve a Zapala, reclama que se escuche su voz. La familia apela la decisión y denuncia que la restitución fue violenta.
Laura Carinao, quien junto a su pareja Matías Urrutia crio a su sobrina desde que tenía seis meses, publicó una carta abierta en redes sociales que estremeció a Zapala. En el texto, que se viralizó rápidamente, cuenta el dolor de haber sido separada de la niña por una resolución judicial que la familia apela.
“Si fuéramos una mentira, ¿quién puede borrar tantos años?”, se pregunta Laura en la misiva titulada “Si fuéramos una mentira”. Diez años de abrazos, primeros pasos, noches de desvelo y cumpleaños compartidos. Diez años en los que, según relata, la nena fue tratada como una hija.
“Desde sus seis meses fuimos brazos, fuimos hogar, fuimos quienes estuvieron cuando necesitó amor y protección”, escribió. Y agregó una frase que condensa el conflicto: “Una niña no es un expediente. No es un número”.
La carta no es solo un descargo. Es la primera vez que la familia que crió a la menor habla públicamente después de que la justicia ordenara que dejara la casa donde la nena creció.
Diez años de vínculo que no se borran con una firma
Laura y Matías no hablan de papeles, sino de presencia. En el texto repasan la vida cotidiana: la escolarización, las actividades de tela e inglés, el buen rendimiento escolar, los cumpleaños con amigos cada año, y hasta un local que ya habían reservado para festejar los 10 años de la niña.
“Si fuéramos una mentira, ¿por qué duele tanto su ausencia? Si no fuéramos su familia, ¿por qué su corazón nos busca?”, plantean en uno de los fragmentos más compartidos. Y aclaran: “No queremos quitarle nada a nadie. Solo queremos que se escuche a una niña, que se respete su voz”.
El cierre es una declaración de amor y de lucha: “Somos mamá y papá por amor, por presencia y por elección. Y aunque hoy nos hayan separado de ella, nadie puede arrancar de nuestro corazón los diez años que vivimos a su lado”. El pedido se repite en toda Zapala: “Justicia por nuestra niña. Justicia por su voz. Justicia por su derecho a ser escuchada”.
El expediente que está detrás de la carta
La historia comenzó en 2023. Según explicó el abogado de la familia, Germán Zúñiga, Matías –hermano de la madre biológica– y Laura iniciaron los pedidos de guarda cuando la nena tenía seis meses. Obtuvieron una guarda de seis meses y luego otra de un año, que venció mientras se tramitaban otras causas vinculadas al régimen de comunicación y la privación de la responsabilidad parental.
La madre biológica reclamó la restitución de la niña. En ese marco, la jueza de Familia Gloria Anahí Martina dictó sentencia el 27 de agosto y, cuatro días después, se acogió a la jubilación. La resolución unificó los expedientes, otorgó el cuidado unilateral a la progenitora y ordenó que Matías y Laura se fueran del hogar.
Ese hogar es una casa provincial sin título, a nombre del padre de Matías, donde también funciona el mercadito que sostiene económicamente a Laura. Hoy ese comercio está cerrado, con mercadería perecedera adentro.
Zúñiga señaló dos aspectos que, a su criterio, agravan la decisión: la forma de ejecución y el lenguaje utilizado. Sostuvo que la restitución fue “violenta, sin revinculación paulatina y gradual”, y recordó que la niña, escuchada en reiteradas oportunidades por distintas juezas subrogantes y por la Defensoría de los Derechos del Niño, siempre manifestó su voluntad de quedarse con quienes reconoce como papá y mamá.
El otro punto de controversia es el uso del término “apropiadores” en la sentencia para referirse a Matías y Laura. “Nos parece totalmente repugnante, totalmente desafortunado y fuera de lugar”, afirmó el abogado, y agregó: “Han tenido un reconocimiento legal. Que el proceso no haya resuelto en tiempo y forma no los hace apropiadores”.
La defensa ya apeló ante la Cámara y consiguió, a través de la jueza subrogante María Cecilia Gómez, una orden para que la pareja pudiera reingresar a la casa entre las 10 y las 11:30 para retirar ropa, documentación y medicación.
Mientras tanto, la carta sigue circulando. No pide venganza. Pide lo que la propia niña, según los informes, ya dijo: ser escuchada.