El deseo de Patricia Bullrich que vuelve cada año: la senadora ya juega fuerte para 2027
Patricia Bullrich ya mueve sus fichas para 2027 y su lugar en el tablero puede cambiarle el mapa político a Milei. La senadora construye su propia marca, pero hay un guiño que reserva para el final: el escenario que la pondría a un paso de la Presidencia. ¿Se animará?
Patricia Bullrich no oculta sus ambiciones. A sus 70 años, la senadora sigue soñando con la Presidencia y ya puso en marcha una estrategia para construir su propia marca con vistas a 2027. Mientras tanto, su lugar en el tablero político genera todo tipo de especulaciones: desde una posible fórmula con Javier Milei hasta un desafío interno que, según los analistas, parece casi imposible.
La exministra de Seguridad se muestra activa y con un objetivo claro: acompañar el proceso de cambio que encabeza el Presidente, pero sin perder identidad. En su entorno remarcan que, pese a su condición de "rea", últimamente está muy "elegante", y ella misma se puso el traje de candidata: multiplica apariciones en eventos, publica piezas audiovisuales con saludos y se lanzó a una misión para humanizar su figura.
Los jóvenes, su nuevo público
Bullrich definió un target concreto: los jóvenes. Según dijo, son los más golpeados por la situación económica y a quienes más visitó en las últimas semanas con charlas en colegios y universidades. La senadora entiende que ese grupo "banca" el cambio pero tiene dudas, y que necesita ser escuchado. Su apuesta parece dar resultados: en los campus le piden fotos y hasta fue nominada a los premios Eikon, un guiño que la alegró. En el terreno de la conversación pública, le compite directamente a Milei.
La comunicación se convirtió en uno de sus principales activos. Pasó de moverse con la velocidad de la acción ejecutiva a la lentitud de las negociaciones parlamentarias, y de tener mucha visibilidad a poca. Lo resolvió desde las redes sociales, donde busca ser disruptiva para ampliar su público. Pero no es lo único que destaca su armado.
El capital político que reivindica
En distintas entrevistas, el bullrichismo insiste en recordar el peso electoral de su líder: en 2023 les dio a Javier Milei los votos necesarios para ganar el balotaje. Aunque el desgaste de la gestión probablemente haya licuado parte de ese casi 30% que supo cosechar el Presidente, y de su propio 24%, lo cierto es que parte de ese caudal también respondía al PRO y a la UCR. La misión de Bullrich es crecer todo lo posible para agrandar su espacio y tener con qué negociar el año que viene.
Para algunos, es lógico que termine como compañera de fórmula de Milei. El diputado Damián Arabia, en diálogo con Radio del Plata, aseguró que "es una posibilidad", pero que ese escenario deberá definirse de forma estratégica, analizando cuál es la mejor fórmula para representar el "cambio". Para él, "ellos dos son los que, de alguna manera, expresan esos votos y la representación. Entre los dos".
Sin apuro, pero sin demasiado tiempo
Bullrich dijo que no va a apurar su candidatura, aunque reconoció que tampoco tiene demasiado margen para lanzarse. En una entrevista con Roberto Funes Ugarte, sostuvo que es necesario "saber cuál es tu momento". Por eso, va a "esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos en el país" para decidir cuándo dar el paso.
Ser Presidenta es un sueño que la acompaña desde hace décadas. Un deseo que pide cada vez que sopla las velitas en su cumpleaños y que sigue más vigente que nunca. Tanto que ya empezó a lanzar algunas ideas sobre su eventual gestión: dijo saber cómo "transformar muchísimas cosas en el país y cómo llegar al bienestar de todos", una de las principales críticas que recibe el gobierno de Milei.
El obstáculo de la interna y los escenarios posibles
El politólogo Andrés Malamud analizó en Gelatina que "los antecedentes no favorecen un desafío interno" en la región. No abundan los casos de éxito de figuras que desafían al líder desde adentro, ganan la interna y luego triunfan en una elección general. Para sortear ese obstáculo, Milei podría hacerse a un lado para dejarla ser la representante del modelo, aunque ese escenario es dificultoso: el jefe de Estado ya ratificó varias veces su voluntad de ir por la reelección. Una opción más realista sería invitarla a integrar una fórmula presidencial y habilitarla, después, a ir por su propia presidencia para cerrar su carrera política. El análisis fue percibido como una lectura lógica.