El dengue da tregua en el Chaco, pero el vacunatorio quedó casi vacío
Durante el brote de 2024, la demanda de vacunas contra el dengue desbordaba los vacunatorios del Chaco y no alcanzaban las dosis. Hoy sobran y son gratuitas para personas de 4 a 59 años, pero la mayoría no va. La razón que dio Inmunizaciones y el riesgo que se viene con las lluvias.
La baja aplicación de la vacuna contra el dengue en el Chaco estaría vinculada a una menor percepción del riesgo entre la población, después de dos años con pocos casos. Lo dijo Eliana Medina, jefa del Departamento de Inmunizaciones de la provincia, quien recordó que las dosis son gratuitas y están disponibles para personas de 4 a 59 años.
En diálogo con Radio Libertad, la funcionaria repasó cómo fue la campaña desde su inicio en 2024, cuando se focalizó en las zonas con mayor incidencia y en grupos etarios específicos. En esa primera etapa se priorizó a adolescentes desde los 15 años y se trabajó en el Gran Resistencia, General San Martín y Charata, a partir de los casos notificados en los sistemas de vigilancia sanitaria.
«En primera instancia, la campaña fue focalizada por grupo etario y, a medida que fue transcurriendo el tiempo y evaluando la adherencia a la vacunación, se fueron agregando grupos», señaló Medina. Hoy el Chaco aplica la vacuna desde los 4 hasta los 59 años: ya tenía autorización para el segmento de 15 a 59 y, tras la actualización de las recomendaciones nacionales, sumó a niños y adolescentes de 4 a 14.
Menos casos, menos demanda
La escasa concurrencia a los vacunatorios tiene una explicación central para la funcionaria: la caída en la circulación del virus. El contraste con el brote de 2024 es notorio. En ese momento, la gran cantidad de contagios disparó la demanda, pero la disponibilidad era limitada porque el laboratorio debía abastecer a otros países.
«Cuando fueron descendiendo los casos, la demanda también fue descendiendo. La baja adherencia tranquilamente puede estar relacionada con esa menor percepción del riesgo», explicó. Medina aclaró que la vacuna contra el dengue no integra el calendario nacional obligatorio, por lo que el equipo de salud puede ofrecerla e informar sobre sus beneficios, pero la decisión final es voluntaria.
La funcionaria insistió en que la inmunización es una herramienta adicional dentro de una estrategia integral. No reemplaza el saneamiento ambiental ni la eliminación de recipientes con agua, porque el Aedes aegypti es un mosquito principalmente domiciliario. La prevención combina vacuna, descacharrado, limpieza de patios y control de criaderos.
El riesgo que traen las lluvias
Medina advirtió que la proximidad de un posible fenómeno de El Niño obliga a reforzar la prevención. El aumento de las lluvias, las crecidas o una eventual inundación podrían multiplicar las acumulaciones de agua y dificultar temporalmente las tareas de saneamiento, sobre todo en zonas ribereñas.
«Somos una de las provincias que muy probablemente tenga el efecto del fenómeno de El Niño. Estamos haciendo hincapié en que las personas puedan inmunizarse antes», afirmó. Después de una inundación, recuperar las condiciones ambientales puede demandar tiempo y, mientras tanto, los depósitos de agua favorecen la reproducción del mosquito.
La funcionaria llamó a aprovechar la disponibilidad de dosis para ampliar la población protegida y destacó que se trata de una vacuna de costo elevado en el sector privado, mientras que el Ministerio de Salud Pública del Chaco la ofrece sin cargo en sus vacunatorios.
Quiénes pueden vacunarse y quiénes no
La vacuna está habilitada en el sistema público provincial para personas de 4 a 59 años. Ya no hay, dentro de ese rango, un grupo prioritario como al comienzo de la campaña. Todos los comprendidos en esas edades pueden acercarse a consultar y recibir la dosis, siempre que no tengan alguna contraindicación.
No debe aplicarse durante el embarazo ni la lactancia, ni a personas inmunosuprimidas, ya sea por una enfermedad o por el uso de determinados medicamentos. Ante cualquier duda, la recomendación es consultar previamente con el equipo sanitario.
Medina sostuvo que la vacuna mostró un buen perfil de seguridad. Los efectos adversos reportados fueron pocos y, en general, leves, como dolor en el lugar de la aplicación. «Es una vacuna bastante noble», resumió.
También pueden inmunizarse quienes ya tuvieron dengue. En esos casos la vacunación sigue indicada porque su objetivo principal es reducir la posibilidad de desarrollar cuadros graves y complicaciones en futuras infecciones. «Todos los ciudadanos pueden aplicarse la vacuna. La idea es evitar las complicaciones que puede generar esta enfermedad», expresó.
Respecto de los mayores de 60 años, detalló que todavía no están incluidos en los lineamientos del sistema público porque continúan los estudios sobre esa franja etaria. Argentina participa de una investigación multicéntrica en adultos mayores, pero hasta que haya nuevas indicaciones oficiales la provincia mantendrá el límite en los 59 años.
Signos de alarma que exigen atención inmediata
Fiebre de 38 °C o más, acompañada por dolor de cabeza o detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, diarrea, cansancio intenso o manchas en la piel puede indicar un cuadro de dengue. Ante estos síntomas, hay que acudir al centro de salud más cercano para una evaluación y evitar la automedicación.
Las autoridades sanitarias advirtieron que no deben usarse aspirina, ibuprofeno, ketorolac ni medicamentos inyectables ante la sospecha de dengue, porque pueden aumentar el riesgo de complicaciones. El tratamiento debe ser indicado por profesionales y suele incluir reposo, hidratación permanente y controles médicos hasta el alta.
La vigilancia debe mantenerse incluso cuando baja la fiebre, ya que en esa etapa pueden aparecer los signos de alarma: dolor abdominal intenso y persistente, vómitos reiterados, dificultad para respirar, somnolencia o irritabilidad y sangrado de encías, nariz u otras mucosas. Frente a cualquiera de estas manifestaciones hay que buscar atención médica inmediata.
Las personas con diagnóstico confirmado también deben seguir usando repelente y protegerse de nuevas picaduras, para evitar que otro mosquito adquiera el virus y luego lo transmita a otras personas.
La prevención, tarea de todos los días
La principal medida preventiva es eliminar los lugares donde el mosquito deposita sus huevos: vaciar, cepillar y poner boca abajo baldes, botellas, macetas, bebederos de animales y cualquier recipiente que pueda acumular agua. Los tanques, cisternas y depósitos que no puedan retirarse deben permanecer correctamente tapados.
También hay que mantener limpios y desmalezados los patios, destapar canaletas y desagües y cambiar con frecuencia el agua de floreros y bebederos. Estas acciones deben repetirse especialmente después de las lluvias, porque el Aedes aegypti necesita pequeñas cantidades de agua estancada para completar su ciclo reproductivo.
Para evitar picaduras se aconseja usar repelente siguiendo las indicaciones del envase, vestir prendas que cubran brazos y piernas y colocar telas mosquiteras en puertas y ventanas. La vacunación amplía la protección frente a las formas graves, pero no reemplaza el descacharrado ni las demás medidas para reducir la presencia del mosquito.