El dato que nadie quiere escuchar: lo que puede pasar en Mendoza este verano

Un ingeniero hidráulico advirtió que el calor y el deshielo podrían desatar aluviones y crecidas en Mendoza. Pero hay un factor que muchos pasan por alto y que puede sorprender incluso en un día soleado.

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El dato que nadie quiere escuchar: lo que puede pasar en Mendoza este verano
El dato que nadie quiere escuchar: lo que puede pasar en Mendoza este verano

Un especialista advirtió que las condiciones previstas para los próximos meses podrían desencadenar aluviones, crecidas repentinas y aludes en la Cordillera y el piedemonte mendocino. La combinación de altas temperaturas, mayor humedad y la fusión de la nieve acumada durante el invierno pone en alerta a las autoridades y a los vecinos.

El pronóstico de un El Niño "fuerte" o Súper Niño para los próximos meses no solo pone la lupa sobre las lluvias que podrían registrarse en Mendoza. También enciende las alarmas sobre lo que puede ocurrir en la montaña como consecuencia del calor y el deshielo.

Marcelo Toledo, ingeniero hidráulico y máster en Hidrología General y Aplicada, advirtió que las condiciones previstas para el verano pueden incrementar el riesgo de aluviones, crecidas repentinas de cauces y desplazamientos de taludes, especialmente en sectores de montaña y piedemonte.

“Más humedad y más temperaturas significan más lluvias”, explicó el especialista al analizar el escenario que podría enfrentar Mendoza. A ello se suma otro factor: la nieve acumulada en alta montaña y su posterior fusión cuando comiencen a aumentar las temperaturas.

Diciembre y enero, los meses bajo la lupa

Según Toledo, uno de los períodos que requerirá especial atención será el comprendido entre diciembre y enero, cuando podría intensificarse el proceso de fusión nival.

“Se esperan posibles aluviones por la fusión nival”, señaló y explicó que durante esos meses podrían producirse crecidas en el río Mendoza, el río Blanco, el arroyo Uspallata y otros cursos que funcionan como afluentes.

La situación no necesariamente estará vinculada con lluvias en el mismo lugar donde se produzca la crecida. Ese punto, sostuvo Toledo, será fundamental para quienes circulen por sectores atravesados por cauces y badenes.

“La gente va a tener que tener mucho cuidado con los badenes. Por ahí se confía porque tiene un día soleado, pero llovió más arriba y eso puede producir crecidas”, advirtió.

Las tormentas en sectores ubicados aguas arriba pueden provocar que el caudal aumente rápidamente kilómetros más abajo, incluso cuando en ese lugar no esté lloviendo.

Ruta 7: el riesgo de aludes y desplazamientos de taludes

Otro de los puntos de atención estará sobre la Ruta Nacional 7 y el corredor internacional hacia Chile.

Toledo consideró “muy probable” que las condiciones previstas puedan favorecer desplazamientos de taludes y aludes sobre la Ruta 7, además de otros sectores de la Cordillera y la Precordillera mendocina.

Las precipitaciones, la saturación de los terrenos y el proceso de deshielo son factores que pueden incrementar la inestabilidad de las laderas, por lo que el especialista remarcó la necesidad de mantener una vigilancia especial durante los meses de mayor riesgo.

Qué deberían hacer las autoridades antes del verano

Para Toledo, la prevención no debería comenzar cuando se produzcan las primeras tormentas fuertes. El especialista planteó la necesidad de anticipar trabajos de infraestructura y mantenimiento, tanto en los sectores de montaña como en el piedemonte.

Entre las medidas mencionó la necesidad de mejorar las defensas aluvionales y evaluar el manejo de los niveles de los embalses para contar con capacidad frente a eventuales aumentos de caudal.

También puso especial atención sobre los barrios ubicados en el piedemonte, una de las zonas más sensibles frente a precipitaciones intensas.

“En los barrios del piedemonte tienen que empezar a trabajar”, sostuvo. Entre las tareas preventivas enumeró disponer de maquinaria para abrir caminos y calles, realizar movimientos de suelo, reforzar terraplenes y mejorar las defensas aluvionales.

El objetivo es que los cauces naturales y las obras destinadas a conducir el agua se encuentren en condiciones antes de que comience el período de mayor inestabilidad.

Qué pueden hacer los mendocinos en sus casas

La prevención también alcanza a cada vivienda. Toledo recomendó aprovechar los meses previos al verano para revisar techos, canaletas y desagües, además de solucionar cualquier punto que pueda impedir una correcta evacuación del agua.

Una de las cuestiones principales es evitar acumulaciones sobre los techos durante tormentas intensas, especialmente cuando las precipitaciones concentran grandes volúmenes de agua en períodos cortos.

En las zonas urbanas, además, el especialista pidió extremar las precauciones cuando se produzcan eventos meteorológicos importantes.

Su recomendación es que, ante tormentas severas, se adopte una conducta similar a la utilizada durante los episodios de viento Zonda: evitar salir si no es necesario y permanecer en lugares seguros.

“Por las calles escurre el agua”, recordó Toledo, por lo que circular durante una tormenta puede implicar exponerse a corrientes, calles anegadas o cauces que aumentan rápidamente su caudal.

Frente al escenario previsto para el próximo verano, el especialista insistió en que la prevención requiere tanto de acciones oficiales como individuales. “Todos tenemos que involucrarnos”, resumió.

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