El dato que explica por qué el consumo no despega: el 78% de los hogares gana menos que el promedio
¿Por qué el consumo no repunta si la economía se estabiliza? Un informe revela que el 78% de los hogares gana menos que el promedio. Los números que explican la brecha.
La economía muestra signos de estabilidad, pero el consumo sigue estancado. Un dato lo explica: casi 8 de cada 10 hogares argentinos tienen ingresos por debajo de la media nacional. El ingreso promedio es de $2.800.000, pero la mayoría no llega a ese número.
El dato surge de un informe preliminar de la Consultora W, difundido por la Fundación Encuentro, ligada al Frente Renovador de Sergio Massa. Según el estudio, solo el 22% de las familias supera esa cifra, mientras que el 78% restante gana menos que el promedio.
¿Cuánto gana cada hogar según su clase social?
La brecha es enorme. La clase alta (ABC1), que es solo el 5% de los hogares, tiene un ingreso promedio de $12.500.000 mensuales, con un piso de $7.500.000. Le sigue la clase media alta (C2), que representa el 17% de los hogares, con un promedio de $5.500.000 y un mínimo de $4.000.000. Estos dos segmentos son los únicos que superan el promedio general.
En el otro extremo, la clase media baja (C3) concentra al 26% de las familias y tiene ingresos promedio de $2.500.000, unos $300.000 menos que la media. Su piso es de $2.200.000.
La clase baja superior no pobre (D1) es el grupo más numeroso, con el 31% de los hogares. Su ingreso promedio es de $1.950.000, un 30% menos que el promedio nacional. El piso para este estrato es de $1.400.000, que coincide con la línea de pobreza estimada.
Finalmente, el 21% de los hogares está en la clase baja en situación de pobreza (D2/E), con ingresos promedio de apenas $900.000 mensuales. Así, el 52% de los hogares (los dos estratos más bajos) dispone de menos de $2.000.000 por mes.
¿Por qué no se recupera el consumo?
El informe señala que esta concentración de ingresos explica la debilidad del consumo masivo. Los sectores que ganan menos tienen mayor propensión a gastar, pero su poder adquisitivo no alcanza para volver a los niveles previos a la crisis. En cambio, los sectores altos y medios altos, que representan el 22%, ya muestran señales de normalización en su consumo, pero dependen menos de la evolución salarial.
El promedio nacional de $2,8 millones queda impulsado hacia arriba por los ingresos de una minoría, lo que lo hace muy superior a lo que percibe la mayoría de las familias. Esta desigualdad es la clave para entender por qué el consumo no repunta a pesar de la desaceleración de la inflación y la recomposición de los salarios reales.