El dato que descoloca: Misiones, entre las provincias con menos chicos de 8 años con celular propio
¿Sabías que Misiones está entre las provincias con menor acceso a celulares en la primaria? El 40% de los niños de tercer grado tiene dispositivo propio, muy lejos del 59% nacional. ¿Qué dice la ciencia sobre prohibirlos en las escuelas?
Solo el 40% de los alumnos misioneros de tercer grado tiene un teléfono móvil personal, muy por debajo del promedio nacional del 59%. Así lo revela un informe de Argentinos por la Educación que pone a la provincia en el extremo opuesto a Santa Cruz, Catamarca y Tierra del Fuego.
¿Qué dice el informe?
El estudio, titulado “Celulares: ¿prohibir o no prohibir?”, fue elaborado por Andrea Goldin (Conicet y UTDT), Martín Nistal y Tomás Besada. Se basa en datos del operativo Aprender 2024 y analiza regulaciones nacionales e internacionales.
A nivel país, el 59% de los niños de ocho años ya cuenta con dispositivo propio. Un 23% usa el de un familiar y solo el 18% no tiene acceso a un celular.
Las diferencias entre provincias
Santa Cruz, Catamarca y Tierra del Fuego superan el 65% de tenencia. En el otro extremo, Misiones y Formosa rondan el 40%. Una brecha que refleja realidades socioeconómicas dispares.
Prohibir o no prohibir: el debate abierto
La evidencia internacional sobre restricciones en las aulas es mixta. Algunos estudios muestran mejoras en rendimiento académico, sobre todo en alumnos vulnerables. Otros no hallan cambios significativos. Lo que sí se logra es reducir distracciones.
Según Unesco, la cantidad de países con restricciones formales pasó de menos del 25% en 2023 a cerca del 60% en 2026. Francia, Países Bajos y Chile adoptaron prohibiciones generales; Brasil, Finlandia y Dinamarca permiten uso pedagógico supervisado.
Argentina: un mosaico de regulaciones
No hay norma nacional unificada. Once provincias (45%) tienen leyes o protocolos propios. CABA, Santa Fe y Formosa limitan en inicial y primaria; Buenos Aires solo en secundaria; Mendoza autoriza con fines pedagógicos.
Andrea Goldin, coautora del informe, sostiene: “Prohibir o no prohibir, esa es la cuestión. No hay que dejarse deslumbrar por las tecnologías, sino aprender a usarlas con objetivos pedagógicos claros”.
Alejandro Artopoulos, de la Universidad de San Andrés, agrega: “La prohibición es síntoma de una epidemia de salud mental. Ni el prohibicionismo es solución, ni debemos culpar solo a los algoritmos”.
Lucía Fainboim, especialista en bienestar digital, advierte: “Me preocupa que hayamos naturalizado que un niño de ocho años tenga celular propio. Las plataformas piensan al niño como usuario; los adultos debemos pensarlos como niños que merecen una infancia plena”.
Melina Masnatta, experta en tecnología educativa, concluye: “Más que discutir si prohibir o no, el desafío es cómo mediar el uso de la tecnología con criterios pedagógicos para mejorar la convivencia y los aprendizajes”.