El cura que reemplazó al Padre Martearena rompió el silencio: "La gente se siente dolida"
Nueve años al frente de la parroquia y un retrato que sigue a los pies de la Virgen: el cura que reemplazó al Padre Martearena reveló cómo vive el barrio la libertad de uno de los condenados por el crimen.
La libertad condicional de Santos Marcelo Castillo, condenado a prisión perpetua por el asesinato del padre Ernesto Martearena, sacudió a la comunidad de Villa Asunción. El párroco del barrio, Pablo Martínez, habló con InformateSalta y describió el estado de ánimo de los vecinos tras la decisión judicial.
“Aprovecho la oportunidad para manifestar mi solidaridad con la sobrina del padre y toda la familia, porque son ellas las que han llevado adelante toda la causa y durante todos estos años han estado muy cercanas a la comunidad de Asunción”, expresó Martínez.
El sacerdote reconoció que la noticia puede lastimar a los vecinos, pero también planteó que este momento debe servir para reforzar la memoria del padre Martearena y mantener presente su legado.
“Entiendo que a la gente la va a lastimar seguramente, pero también es una oportunidad para fortalecer la memoria del padre, como se viene trabajando durante todos estos años. Creo que también el olvido es una injusticia hacia su persona”, afirmó.
“Nadie me habla mal del padre Ernesto”
Martínez lleva nueve años al frente de la comunidad de Villa Asunción. Aclaró que no tuvo un trato directo con Martearena mientras el sacerdote estaba vivo, porque en ese momento se encontraba en el seminario. Sin embargo, aseguró que pudo conocer su obra a través de los testimonios de los vecinos y de las personas que compartieron con él su trabajo pastoral.
“Yo lo recuerdo por un lado desde mi testimonio personal, no de haber tenido un trato directo con él, sino de conocer la obra de él. Y hoy, en este momento, hace nueve años que estoy en la comunidad de Asunción, de conocerlo a través de los testimonios de las personas. Y nadie me habla mal del padre Ernesto Martearena, nadie”, señaló.
Según explicó, muchos de los avances históricos de Villa Asunción y de los barrios cercanos son recordados por los vecinos como resultado del compromiso del sacerdote y del trabajo que impulsó junto a ellos.
“Trabajamos mucho para que no lo olvidemos, porque eso también es una forma de injusticia hacia él”
Entre esos logros mencionó la urbanización, la llegada de una escuela, una comisaría y un centro de salud, además de la identificación de las calles. Para Martínez, ese recorrido ayuda a entender por qué Martearena sigue ocupando un lugar importante en la identidad del barrio.
“La gente lo recuerda y siente que muchos logros del barrio Villa Asunción y alrededores se dieron gracias al compromiso del padre con los vecinos. El padre ha trabajado a la par de los vecinos”, destacó.
El retrato de Martearena sigue en la parroquia
El vínculo de la comunidad con Martearena también permanece en un gesto concreto dentro de la iglesia de Villa Asunción. Martínez contó que el retrato del sacerdote continúa a los pies de la imagen de la Virgen de Asunción, como parte de una memoria que se mantiene desde su muerte.
“No se lo he retirado, porque, como te decía, el padre es un testigo de la fe. Para nosotros es eso”, explicó.
El párroco definió a Martearena como un referente no solo para los sacerdotes, sino también para los laicos, por su manera de expresar la fe a través del servicio a los sectores más vulnerables y la atención de las necesidades urgentes de la población.
“Para la comunidad, el padre es un testigo de la fe, un referente para estos tiempos. De un compromiso con la fe que se demuestra en el servicio a los más pobres, en la atención a las necesidades más urgentes de la gente”, sostuvo.