El cura entrerriano que desobedeció una orden estricta y terminó abrazando a Juan Pablo II
¿Qué hizo Daniel Petelin cuando le advirtieron que no podía abrazar a Juan Pablo II? La respuesta quedó grabada en una foto de 1987 y hoy vuelve a tomar fuerza con la llegada de un nuevo Papa.
Daniel Petelin era seminarista cuando el Papa Juan Pablo II visitó Paraná en 1987. Lo eligieron para estar cerca del altar, pero le advirtieron que no podía tocarlo. Él decidió hacer caso omiso.
Petelin tenía pocos años de formación en el Seminario Arquidiocesano de Paraná cuando fue designado acólito del pontífice polaco. La celebración se hizo en un enorme escenario montado en el Aeropuerto Ciudad de Paraná, y solo unos pocos fueron seleccionados para rodear al Papa durante la misa.
La consigna era clara: por razones de seguridad, los acólitos no podían abrazar a Juan Pablo II. Solo se les permitía darle la mano durante el saludo de la paz. Petelin, sin embargo, tenía otra idea.
El abrazo que quedó en la foto
“Le voy a dar un abrazo al Papa”, les dijo a los organizadores. La respuesta fue una advertencia severa: no se podía. Todos habían pasado por estrictos controles antes de acercarse al pontífice, pero eso no lo detuvo.
Cuando llegó el momento del saludo de la paz, Petelin se acercó y, en lugar de extender la mano, lo abrazó. “No puede ser que tenga la presencia del Papa y que tenga que darle la mano solamente. En ese momento, siento desde el corazón que la mano no es lo que yo tengo que darle a un Papa, que tengo que darle un abrazo”, recordó años después.
La escena quedó registrada en una fotografía de aquella visita: mientras la mayoría de los acólitos le daba la mano, él aparecía abrazando a Juan Pablo II.
De seminarista a párroco y su próximo encuentro con un Papa
Hoy, Daniel Petelin es párroco de la parroquia Santos Justo y Pastor, en Colón. Aunque pasaron décadas de aquel episodio, la historia vuelve a tomar relevancia porque se prepara para estar cerca del Papa León XIV, quien llegará en noviembre a Sudamérica en visita apostólica. El primer país que visitará será Perú.
El sábado 7 de noviembre, a las 10, el Papa oficiará una misa en el Parque París Londres, de Paysandú, Uruguay. Petelin viajará un día antes con una amplia delegación y hará noche en esa ciudad para poder estar temprano en el lugar.
“Estamos felices de poder tenerlo aquí cerquita, frente a la ciudad de Colón, en Paysandú, así que desde la parroquia y desde muchas localidades vecinas también vamos a participar. Nos estamos organizando para ir el día anterior, ya que el día de la visita del Papa va a ser bastante difícil pasar por la frontera y la Aduana. Aunque el paso por el puente se va a agilizar: va a haber 10 puestos de Aduana para habilitar con más facilidad el acceso al Uruguay. Vamos a pasar el viernes y esperar del otro lado. Vamos a hacer noche en el Colegio del Huerto, en Paysandú y a las 5 de la mañana se abre la puerta del Parque París Londres, que es donde va a estar el Papa. Nosotros ya vamos a estar desde las 4 de la mañana esperando en este lugar. Esperamos que se sume más gente que quiera ir con nosotros, no solo de Colón sino también de otros lugares”, explicó el sacerdote.
Otros Papas, otras distancias
Consultado sobre si había estado cerca de otros pontífices, Petelin aclaró que no con la misma cercanía. Con el Papa Francisco tenían un vínculo, pero nunca compartió un momento tan próximo como con Juan Pablo II. Sí lo vio en otras circunstancias, en Roma o en viajes que hizo a África, pero nunca cara a cara.
La historia de aquel abrazo prohibido sigue viva en su memoria y ahora se renueva con la expectativa de volver a estar frente a un Papa, esta vez del otro lado de la frontera.
Fotos: gentileza