El crudo relato de Grasso sobre la droga en Río Gallegos: "Mi hija me dijo: tío, no sabés"
El intendente reveló que su hija y su sobrino le contaron cómo circula la droga en la ciudad. ¿Qué propone para frenarlo? Los detalles.
El intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, volvió a encender la alarma sobre la circulación de drogas en la ciudad y reveló que hasta sus propios familiares le contaron lo que se ve en las calles. En una entrevista con "Arriba el Día" por Radio Nuevo Día FM 100.9, el jefe comunal insistió en que el problema es real y que hay que dejarlo de ocultar.
Grasso no se guardó nada al ser consultado por la fuerte frase que había lanzado días atrás: "Hablemos en serio, loco, ¿vamos a permitir que entre la falopa como está entrando a Río Gallegos? Si vamos a hacernos todos los boludos, ¿qué hacemos? ¿Cómo lo resolvemos?". Lejos de retractarse, profundizó su advertencia con testimonios propios.
¿Qué le contaron su hija y su sobrino?
El intendente contó que su hija, de 19 años, y su sobrino, de 18, le advirtieron sobre lo que ven entre los jóvenes. "Mi hija cuando vino acá, también mis sobrinos cuando estuvieron recorriendo diferentes lugares, me dijeron: 'Tío, no sabés'. Lo escuchás, lo ves. Entonces hay que hacer algo, no puede circular así", sostuvo.
Además, reveló una conversación puntual sobre una pastilla que había tomado relevancia nacional: "Bueno, acá hay, tío, esa pastilla', me dicen", relató. Para Grasso, estos testimonios no son aislados: también recibió inquietudes de vecinos de Pico Truncado y Caleta Olivia, que le pidieron que "fíjense cómo lo van a arreglar".
"Si estuvieron, que los metan en cana"
El jefe comunal fue tajante al hablar de los responsables. "Si estuvieron, que los metan en cana, loco, que los saquen, que lo corten. Tiene que cortarse esto", expresó, y aclaró que no le importa la pertenencia política de quienes estén involucrados.
Incluso se refirió al caso de un empleado municipal cuyo hijo habría estado vinculado a un hecho público. Grasso marcó distancia: "Absolutamente no tiene nada que ver", dijo, diferenciando responsabilidades individuales de las familiares o políticas.
Controles en los accesos y pedido de acción conjunta
Una de las propuestas que dejó sobre la mesa fue revisar los controles en las dos entradas a la ciudad. "Creo que habría que perfeccionar eso y ver cómo podemos trabajar para prevenir", señaló, aunque reconoció que no alcanza con una mirada policial.
"Son temas muy delicados que la política también tiene que ir abarcando y los tiene que tener a la hora de discutir para ver cómo se resuelven juntos, con la Justicia, con la Policía, pero también con la sociedad civil", indicó. Y sumó: "Hoy tenés mil formas de poder decir por dónde, cómo, dónde y quién. Bueno, digámoslo para que la cosa se corte".
Drogas, salud mental y la falta de oportunidades
Grasso vinculó el consumo con la salud mental y las condiciones de vida. "Arreglar la vereda también es salud, tener un mejor hábitat también es salud", ejemplificó. Contó que el Municipio ya incorpora herramientas de salud mental y que busca dar el ejemplo desde la gestión.
El intendente también cuestionó: "¿Quién le pregunta a la juventud qué quiere? ¿Quién le pregunta al adulto mayor qué quiere? ¿Quién le pregunta a la sociedad qué necesita?". En ese marco, reveló que recibió a unos 25 estudiantes de quinto año en su despacho y que mantiene encuentros con jóvenes menores de 25 para charlar sin filtros.
"Charlamos de estas cosas porque hay que hablarles y decirles: 'Bueno, ¿ustedes cómo piensan que entra la droga?'. Entonces me quedan mirando, se ríen", contó. Para Grasso, el silencio es el peor enemigo: "Hay que discutir, hay que romper ese tabú. Si rompemos ese tabú se pueden solucionar muchos más problemas de lo que uno se imagina".
Finalmente, apuntó contra los políticos que "se encierran en las redes sociales" y no caminan el territorio. "Si no caminamos el territorio y nos encerramos en las redes sociales, terminamos trabajando solamente con lo emocional y con ideas vacías", planteó. Así, Grasso dejó instalada una discusión incómoda: qué pasa con las drogas en Río Gallegos, cómo entran y quién las permite. "Tiene que cortarse esto", sentenció.