El crudo detalle del informe que revela qué veía Tula antes de matar a su madre
Alucinaciones con ojos rojos y pájaros negros, la certeza de que la muerte lo perseguía y una frase que estremece: “Era ella o yo”. El informe forense que explica qué pasaba por la cabeza de Tula antes del crimen.
La Junta Interdisciplinaria Forense del Poder Judicial de Catamarca entregó un dictamen que remueve las bases de la causa contra Marcelo Joaquín Tula, el hombre acusado de quitarle la vida a su madre, Norma Tula. El documento sostiene que, al momento del hecho, Tula atravesaba un brote psicótico agudo que le impidió comprender lo que hacía.
El informe, firmado por especialistas en Psiquiatría, Psicología y Psicopedagogía, indica que el acusado había empezado a perder el contacto con la realidad varios días antes del crimen. En ese estado, su mente pobló el entorno de imágenes aterradoras: veía ojos rojos en las personas, pájaros negros y estaba convencido de que “la muerte venía por él”.
“Era ella o yo”
Según los peritos, durante el ataque Tula dejó de reconocer a su madre como tal. En su percepción alterada, la figura de Norma se transformó en una amenaza mortal. Esa distorsión explica una de las frases que los especialistas consideran centrales para entender lo sucedido: “Era ella o yo”.
El informe detalla que Tula conservaba la capacidad de ver, moverse y hasta recordar parte de sus actos, pero su lectura de la realidad estaba profundamente distorsionada. Podía ejecutar acciones físicamente, pero no comprender que atacaba a su madre ni dimensionar las consecuencias de sus actos.
No fue un arrebato
Los peritos descartaron que la agresión haya sido una reacción impulsiva ante una discusión. Por el contrario, sostienen que se produjo en el marco de un cuadro psicótico ya en desarrollo, que pudo agravarse por el estrés de la relación conflictiva que Tula mantenía con su madre.
El estudio también relevó dificultades significativas en la concentración, la memoria, la organización del pensamiento y el análisis de situaciones complejas. Aun así, Tula conserva habilidades básicas como leer, escribir, hacer cálculos sencillos y desenvolverse en tareas cotidianas.
Internación y evolución
Actualmente, Tula permanece internado en el Servicio de Salud Mental del Hospital San Juan Bautista, donde recibe medicación con Olanzapina y está bajo seguimiento interdisciplinario. Los profesionales observaron una evolución favorable: recuperó parcialmente el contacto con la realidad y disminuyó su nivel de agresividad. Sin embargo, advirtieron que persisten elementos del cuadro psicótico que pueden reaparecer ante situaciones de fuerte presión emocional.
Qué dice la conclusión
La conclusión de la Junta es contundente: al momento del hecho, la alteración mental “abolió” su capacidad para comprender la criminalidad de sus actos y para dirigir su conducta. Para los especialistas, la violencia ejercida contra Norma y las lesiones posteriores a su muerte no responderían a un rasgo violento de su personalidad, sino al estado de delirio y desorganización en el que se encontraba.
El informe subraya que se trata de un cuadro que exige continuidad en el tratamiento y seguimiento institucional. Recién su evolución permitirá determinar cómo se desarrolla su salud mental en el tiempo.