El costo de la luz en Tucumán ahoga a hoteles y bares: lo que viene en verano los tiene en vilo

Hoteles, bares y restaurantes de Tucumán advierten que las tarifas de EDET ya no se pueden sostener: el costo de la potencia contratada supera al de la energía consumida y el verano asoma como una amenaza concreta. El sector ya se reunió con el ERSEPT para exigir una revisión, pero la respuesta que esperan todavía no llega.

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El costo de la luz en Tucumán ahoga a hoteles y bares: lo que viene en verano los tiene en vilo
El costo de la luz en Tucumán ahoga a hoteles y bares: lo que viene en verano los tiene en vilo

El sector hotelero y gastronómico de Tucumán lanzó una advertencia alarmante: las tarifas de EDET se volvieron una carga imposible de absorber y, si no se corrige el sistema de facturación, hoteles, bares, restaurantes y otros comercios podrían terminar quebrando.

El reclamo no se limita a una boleta puntual. Según los empresarios del rubro, se trata de un problema que se profundiza mes a mes, en una provincia donde el consumo cayó, las familias tienen cada vez menos poder de compra y los costos fijos no dejan de subir.

Ernesto Gettar, presidente de la Unión Hotelera y Gastronómica de Tucumán, afirmó que el precio de la electricidad viene creciendo de manera sostenida y desmedida. "Viene el arrastre de todo un año que viene subiendo continuamente, no es que hubo un aumento de la noche a la mañana. No para de aumentar", señaló.

El dirigente sostuvo que, en los últimos dos años, el costo de la energía se disparó muy por encima de lo que los negocios pueden resistir. Para establecimientos que necesitan sostener cocinas, sistemas de frío, iluminación y climatización, la factura eléctrica dejó de ser un gasto más y pasó a poner en riesgo la continuidad de la empresa.

"En los últimos dos años se ha disparado en forma desmedida el costo de energía, más allá de los subsidios", remarcó Gettar.

La pelea por la potencia contratada

La Unión Hotelera y Gastronómica inició conversaciones con el Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos de Tucumán (ERSEPT), a cargo de Eduardo Cobos, para buscar una respuesta que alcance a toda la actividad y no sólo a casos aislados.

"Lo estamos tratando con el señor Cobos y con todo su equipo, viendo qué es lo que se puede hacer al respecto. No solamente de un hotel, sino de toda la gastronomía y toda la hotelería en general, que está con un problema de costo altísimo de energía", indicó.

El sector no pide subsidios, sino una revisión profunda de cómo EDET cobra el servicio. El punto central está en el costo de la potencia contratada, que para los empresarios representa una distorsión severa: muchas veces, el importe por la potencia reservada resulta superior al valor de la energía realmente consumida.

"Hay que tener en cuenta dos ítems: uno es la potencia que contratás y el otro la energía que consumís. La potencia es mucho más alta que la energía que consumimos", explicó Gettar. Por eso, reclamó que se revise la forma de facturar ese componente y se avance hacia una tarifa que el sector considera más razonable.

El verano que puede ser el golpe final

La preocupación se agrava ante la llegada del verano. En los meses de altas temperaturas, hoteles, restaurantes y bares necesitan multiplicar el uso de equipos de aire acondicionado para poder brindar un servicio básico. Pero ese mayor consumo puede derivar en boletas todavía más pesadas para empresas que ya trabajan al límite.

"¿Te imaginás lo que va a ser esto en pleno verano, donde tenemos temperaturas superiores a los 30 grados en Tucumán? Es brutal", advirtió el empresario. "Nosotros no producimos con la energía. Nosotros tenemos servicio con la energía para hacer que un lugar sea un poco más acogedor".

El problema es que esos costos no pueden trasladarse automáticamente a los clientes. La gastronomía y la hotelería dependen de un consumo que hoy está muy debilitado: si suben precios para pagar la luz, pierden público; si absorben los aumentos, se quedan sin margen para sostenerse.

"Esto va a producir quebrantos en algunas empresas. No solamente se trata de la hotelería, sino también de la gastronomía", alertó Gettar.

El diagnóstico del sector es contundente: muchos comercios no cierran porque estén funcionando bien, sino porque bajar la persiana también es demasiado caro. Indemnizaciones, alquileres, deudas y compromisos con proveedores hacen que sostener un negocio al borde del colapso parezca, por ahora, menos costoso que cerrarlo.

"Los cierres no se producen porque realmente cerrar un negocio es muy caro. Eso pasa por no tener capacidad económica para cerrarlo, porque si no, serían muchísimos los cierres que tendríamos a estas alturas", expresó.

En ese escenario, hoteleros y gastronómicos sostienen que la discusión con EDET y el ERSEPT no puede demorarse. Advierten que los costos de la electricidad están asfixiando al comercio tucumano y que, sin una corrección, el verano puede transformarse en el golpe final para muchos emprendimientos.

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