El control que ellas saben que deben hacerse, pero la mitad deja pasar: qué encontró la encuesta

Una mujer de más de 40 se hizo la mamografía una vez, respiró aliviada y no volvió. No es un caso aislado: cuatro de cada diez repiten esa misma escena y la encuesta que las escuchó reveló el motivo que casi nadie menciona.

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El control que ellas saben que deben hacerse, pero la mitad deja pasar: qué encontró la encuesta
El control que ellas saben que deben hacerse, pero la mitad deja pasar: qué encontró la encuesta

El 41% de las mujeres mayores de 40 años que ya se hicieron alguna vez una mamografía no repite el estudio con la frecuencia que les recomendó su médico. El dato surge del Índice de Concientización sobre Salud Mamaria Argentina 2026, presentado por la Fundación Instituto Natura y la Asociación Civil Surcos en el marco del Día Internacional contra el Cáncer de Mama, que se conmemora este 19 de octubre.

La encuesta, realizada por la consultora Quiddity sobre 1077 mujeres de 18 años en adelante, buscó medir la brecha entre lo que las mujeres saben sobre el cáncer de mama y lo que efectivamente hacen para prevenirlo. Y el hallazgo central es que el problema ya no parece estar en la primera mamografía, sino en la continuidad del control a lo largo del tiempo.

“Cuatro de cada diez mujeres mayores de 40 que ya accedieron al estudio mamográfico no logran mantener la continuidad requerida para un monitoreo epidemiológico eficaz”, advirtieron desde las entidades que impulsaron el relevamiento.

Por qué se saltean el control

Entre las razones que esgrimen las mujeres para no sostener la periodicidad del estudio aparecen la falta de una “frecuencia fija”, la costumbre de hacérselo con un intervalo superior a los dos años —cuando lo aconsejado es cada uno o dos años según la indicación profesional— o la decisión de realizarlo “únicamente” ante la aparición de algún síntoma, como el dolor.

Distinto es el panorama entre quienes todavía nunca se hicieron una mamografía: el 46% de las encuestadas. En ese grupo pesan más las dudas por falta de información, con frases que se repiten: “No sé si tengo la edad”, “No sé si necesito hacérmela”, “No tengo síntomas” o “El médico no me la pidió”. También inciden la falta de tiempo, la dificultad para conseguir turno y el temor al dolor.

La consulta con el ginecólogo, un factor decisivo

El relevamiento detectó una asociación fuerte entre el contacto con el sistema de salud y la realización del estudio. Entre las mujeres de 40 años o más que van al ginecólogo una o dos veces por año, el 79% se hizo la mamografía. En cambio, entre las que no concurren periódicamente, esa proporción cae al 20%. Para la fundación, esto refleja el peso de la continuidad del vínculo con el sistema sanitario.

El conocimiento de las recomendaciones oficiales también deja mucho que desear. Solo el 36% de las mujeres sabe a partir de qué edad se indica el estudio en la población general sin síntomas. Y el 71% desconoce que en el sistema público podría acceder a una mamografía con prioridad, más allá de su edad, si tuviera síntomas o antecedentes de riesgo.

Las cifras sobre cobertura no son mejores: el 80% no tiene información sobre las normas que garantizan la cobertura integral de la mamografía anual, las ecografías mamarias complementarias y las biopsias. Y el 84% no sabe que la reconstrucción mamaria con provisión de prótesis tras una mastectomía forma parte del tratamiento quirúrgico.

“La mitad de las mujeres confunde los exámenes de detección y confirmación. El 53% reconoce a la mamografía como la herramienta para detectar posibles anomalías y el 47% identifica la biopsia como el procedimiento que permite confirmar un diagnóstico. Es decir que las mujeres conocen algunas partes del proceso, pero no siempre cuentan con información suficiente para comprender la ruta completa de detección”, señalaron los autores del trabajo.

Cuántos casos se detectan y cómo evoluciona la mortalidad

En el país se diagnostican poco más de 20.000 casos nuevos de cáncer de mama por año, lo que equivale a uno de cada tres tumores detectados en la población femenina. Ocho de cada diez de esos diagnósticos se producen a partir de los 50 años. Desde mayo último, junto con la insuficiencia renal crónica, el cáncer pasó a ser una enfermedad de notificación obligatoria al sistema nacional de vigilancia epidemiológica.

En 2024 hubo 5912 muertes atribuidas a la enfermedad, según las últimas estadísticas vitales nacionales publicadas. El Ministerio de Salud de la Nación informó que ese número implica una baja del 14% en la tasa de mortalidad respecto de 2014, al pasar de 17,8 a 15,4 fallecimientos por cada 100.000 mujeres.

“Aunque la disminución es sostenida, la enfermedad continúa siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres, por lo que la detección temprana y el acceso oportuno al diagnóstico y al tratamiento siguen siendo fundamentales”, expresaron desde la cartera sanitaria.

La Dirección Nacional de Cáncer observa esa tendencia a un ritmo anual del 1,7%, según tradujeron en el Servicio de Oncología del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT), que la atribuyó “al diagnóstico precoz y a los avances terapéuticos”.

“Cuando se detecta en estadios iniciales y se trata oportunamente, el cáncer de mama tiene altas probabilidades de curación. Por eso, es fundamental realizar controles ginecológicos periódicos y consultar ante la aparición de bultos, cambios en la piel o el pezón, secreción o sangrado por el pezón. El autoexamen puede ayudar a reconocer cambios en las mamas, pero no reemplaza la mamografía ni es un método de detección temprana”, completaron desde Salud.

Qué recomienda el Ministerio y qué pasa con la edad

La recomendación oficial es que las mujeres de entre 50 y 69 años sin antecedentes personales ni familiares se realicen el estudio por imágenes cada uno o dos años. Antes de los 50 o después de los 69, “deben consultar para evaluar la conveniencia y la frecuencia del estudio”. Hay provincias que aconsejan empezar a los 40, en línea con los lineamientos de la Sociedad Argentina de Mastología. Si existen antecedentes o factores de riesgo, la indicación se define caso por caso.

Los tres mitos que más retrasan la consulta

En el Servicio de Ginecología del Hospital de Clínicas identificaron los errores de concepto más frecuentes entre las pacientes que postergan el control. “Muchos de los mitos que todavía circulan sobre el cáncer de mama pueden generar una falsa sensación de seguridad o, por el contrario, temor a realizarse los estudios correspondientes”, señaló Gustavo Cortese, jefe de la Sección de Patología Mamaria del hospital universitario.

“Si no me duele, no tengo cáncer de mama”. En las etapas iniciales la enfermedad puede no producir síntomas ni ser palpable. La mamografía permite identificar lesiones antes de que eso ocurra, por lo que Cortese indicó que “no es recomendable esperar” a tener dolor para hacerse los controles.

“Si no tengo antecedentes familiares, no voy a tener cáncer de mama”. Los antecedentes son “un factor de riesgo importante”, pero “no son una condición necesaria” para que aparezca la enfermedad, ya que “la mayoría de los casos son esporádicos” y responden a “una combinación de factores”. Desde el Servicio de Oncología del IADT precisaron que entre el 5% y el 10% de los casos son formas hereditarias: “Por eso, no tener antecedentes familiares no elimina el riesgo”.

“La mamografía puede provocar cáncer”. El estudio utiliza rayos X en dosis bajas y, según Cortese, “sus beneficios para la detección temprana superan ampliamente los riesgos asociados”. Sigue siendo “una herramienta fundamental para identificar lesiones que todavía no pueden detectarse” con el examen físico ni con el autoexamen.

Dónde hacerse el control y qué signos no ignorar

La Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) tiene cupos para mujeres sin cobertura (más información en www.lalcec.org.ar). Desde la entidad remarcaron que, si bien el lazo rosa le dio visibilidad a la enfermedad, “la concientización por si sola no alcanza si no se traduce en una consulta médica. Muchas mujeres saben que deben hacerse la mamografía, pero la van postergando”.

Además, entre el 2 y el 13 de noviembre el Hospital de Clínicas realizará una campaña para mujeres de 40 a 65 años con examen físico, consejo profesional y estudio mamográfico. Los turnos se solicitan escribiendo a [email protected].

Cortese pidió prestar atención a los cambios inusuales en las mamas: aparición de un bulto en el pecho o la axila, modificaciones de forma o tamaño, retracción de la piel o del pezón, enrojecimiento, descamación o inflamación. Ante cualquiera de estos signos, recomendó consultar sin demora.

“Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y fibra, junto con la actividad física regular, es parte de las recomendaciones para reducir riesgos y mejorar la salud general”, sostuvo.

María Eloísa Godino, especialista en diagnóstico por imágenes mamarias e integrante de la Unidad de Tumores Mamarios del IADT, cerró con una advertencia: “Los controles mamarios son parte del cuidado integral de la salud de la mujer. No se debe esperar a tener un síntoma para consultar. El cáncer de mama puede desarrollarse de manera silenciosa, sin dolor y sin producir cambios visibles o palpables”.

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