El contrabando que crece con la ola importadora ya dejó sin trabajo a miles de argentinos
Un informe privado revela que el avance del comercio ilegal ya se llevó miles de puestos de trabajo formales y que la pérdida para el Estado este año será récord. Los celulares, uno de los rubros más golpeados, esconden una trama que empieza en Paraguay y termina en las góndolas.
El avance del comercio ilegal en Argentina no es un fenómeno nuevo, pero en 2026 alcanzó un nivel crítico. Detrás de cada perfume, celular o par de zapatillas que se vende por fuera del circuito formal hay un entramado que golpea las arcas públicas y destruye empleo registrado.
Según un informe de la consultora MAP al que accedió este medio, las pérdidas de recaudación para el Estado rozarán los U$S 3.000 millones este año. En 2025 el costo fiscal había sido de U$S 2.300 millones, equivalente al 0,3% del PIB.
El impacto sobre el mercado laboral también es significativo: la destrucción de puestos de trabajo formales en los sectores afectados asciende a casi 12.000.
Los rubros más golpeados
El estudio analizó 15 sectores productivos expuestos tanto al contrabando directo como a la subfacturación. Entre los más afectados aparecen los perfumes árabes, los celulares —uno de los que mayor fuga de divisas genera—, los juguetes, la marroquinería, los textiles y la indumentaria.
La lista sigue con televisores y pequeños electrodomésticos, calzado deportivo y no deportivo, línea blanca, insumos agrícolas como agroquímicos, alimentos y bebidas (yerba mate y bebidas espirituosas), cigarrillos y tabaco —históricamente uno de los rubros con mayor pérdida de recaudación— y neumáticos.
Qué se pierde el Estado
La magnitud de la evasión permite dimensionar el daño: los recursos que deja de percibir el fisco alcanzarían para construir 3.800 escuelas, 80 hospitales de alta complejidad o 1.900 kilómetros de rutas nacionales.
En términos tributarios, la fuga equivale a cerca del 45% de lo recaudado por retenciones a las exportaciones o al 25% del impuesto al cheque.
Para Fabián Hryniewicz, director de la Comisión de Fronteras e Ilegalidad de la CAME, la informalidad ya abarca más del 50% del mercado. "Al ponderar rubros como telefonía celular, otros productos electrónicos e incluso categorías sensibles como los medicamentos, se llega con facilidad a esa cifra", explicó a El Destape.
El directivo precisó que un 45% se explica por el contrabando tradicional y las ventas en el mercado negro sin factura ni declaración. Se trata de mercadería que "ingresa en contenedores de importaciones legales pero que se introduce como carga no declarada, lo que constituye lisa y llanamente contrabando".
Este medio se contactó con fuentes de la Aduana para conocer su posición, pero declinaron hacer declaraciones.
Celulares: el caso testigo
El contrabando de celulares representa cerca del 35% de las ventas anuales, según estimaciones del sector. En otras palabras, uno de cada tres equipos que se comercializan en el país ingresó por fuera del circuito formal.
El negocio se sostiene sobre precios más bajos, la demanda de los consumidores, rutas de ingreso desde países vecinos y una cadena de distribución que llega a comercios y plataformas digitales.
El circuito comienza en Paraguay, donde se adquieren los equipos. Desde allí ingresan por pasos no autorizados y se trasladan por distintas rutas hacia los grandes centros urbanos. Una de las principales vías es el noreste argentino, en la zona de la Triple Frontera. Desde Misiones, los teléfonos viajan a otras provincias y luego se distribuyen en ciudades de fuerte actividad comercial como Rosario y el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Las fronteras norte y este son permeables: a través de Paraguay y Uruguay (por Gualeguaychú), los celulares pasan en vehículos sin control aduanero ni de las fuerzas de seguridad y circulan miles de kilómetros por Corrientes y Entre Ríos sin que las autoridades dispongan de controles.
La operatoria incluye cruces fluviales y terrestres, además de métodos para ocultar la mercadería: vehículos con compartimentos especiales, personas que trasladan equipos entre su ropa y camiones con dobles fondos. Una vez en el país, los equipos se incorporan a una red de distribución que abastece distintos mercados provinciales.
La diferencia de precios, el motor del negocio
Uno de los principales impulsores del mercado ilegal es la brecha entre los precios de los canales formales y los del circuito informal. Esa diferencia se ubica entre el 30% y el 35%, aunque en modelos de alta gama puede llegar al 40%.
Ana Vainman, directora ejecutiva de la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica, enfatizó que el sector "sufre el contrabando de primera persona" y remarcó que también se detecta un alto grado de "subfacturación en otros productos" como "televisores y aires acondicionados".
El fenómeno se profundizó tras los cambios en el esquema de importaciones y la persistencia de diferencias de precios con otros mercados. Desde enero de 2026, además, los celulares importados tienen arancel cero, una medida que el Gobierno presentó como una herramienta para ampliar la oferta y reducir los precios.
Qué modelos alimentan el mercado informal
Entre los equipos identificados en el informe aparecen modelos de Motorola, Samsung, Xiaomi, Nubia, Oppo e Infinix. En particular, se mencionan el Motorola Moto G06 y G17, Samsung Galaxy A16 y A07, Xiaomi Redmi 14C, Nubia Music 2, Oppo A05, Infinix Smart 10 y 20 e Infinix Hot 60 y 70.
Se trata de una oferta que encuentra espacio tanto en comercios como en plataformas de comercio electrónico como Mercado Libre. Desde el sector productor señalaron que las plataformas no consideran responsabilidad propia verificar la facturación formal de cada producto publicado y advirtieron sobre la ausencia de un sistema integrado entre autoridades y operadores para controlar los códigos de identidad de los equipos.
Cuánto dinero mueve el contrabando de celulares
Sobre un mercado anual estimado en 9,2 millones de unidades, más de 3,2 millones de celulares se comercializan por canales irregulares. Durante 2025, ese circuito habría movilizado alrededor de U$S 1.858 millones, frente a U$S 2.311 millones del mercado formal.
La pérdida de recaudación solo por el negocio de los celulares se estima en aproximadamente U$S 410 millones.