El contador que clavó el dedo en la llaga: "Los empleados no ganan nada"
Hay un número que explica por qué a tantas familias de San Luis no les cierran las cuentas aunque tengan trabajo. Un contador puso la lupa sobre los ingresos de los empleados registrados y el resultado deja poco margen para el optimismo. ¿Qué pasa cuando el sueldo queda a un paso de la línea de pobreza?
El contador Hugo Zudaire puso el foco en una contradicción que atraviesa la economía argentina: los números del desempleo lucen sólidos, pero los ingresos de miles de trabajadores registrados en San Luis quedan al borde de la línea de pobreza. Su diagnóstico fue directo: "¿De qué me sirve a mí tener un bajo desempleo cuando los empleados no ganan nada? Eso no mueve ninguna aguja y eso es la causa de la recesión, la baja de consumo".
El dato que incomoda
Según los registros oficiales más recientes, el Gran San Luis marcó una desocupación del 2,6% durante el segundo trimestre de 2026, con una tasa de empleo del 46,9%. Para Zudaire, ese indicador no alcanza para explicar la situación económica de la provincia.
El contador señaló que el ingreso promedio de los trabajadores registrados de San Luis rondaría los $1.628.000, mientras que la línea de pobreza para una familia tipo se ubicó en $1.605.497 en agosto. La diferencia, sostuvo, es mínima: "San Luis, los empleados registrados promedio están 1,4% por encima de la línea de pobreza".
Zudaire aclaró que se trata de un promedio y que existen trabajadores con ingresos muy superiores, pero también personas que cobran por debajo de ese nivel. La relación cambia de forma considerable cuando se analizan los ingresos individuales.
Menos consumo, más deuda
Para el contador, el problema tiene una consecuencia directa sobre la actividad económica: si los trabajadores pierden capacidad de compra, cae el consumo y se resiente el comercio y las empresas. En ese marco, cuestionó el efecto de la reducción del gasto sobre las familias y describió cómo muchas modificaron sus hábitos para afrontar los gastos cotidianos.
"La deuda es consumo futuro, es reducir el consumo futuro", explicó al referirse al crecimiento del endeudamiento de los hogares. Según su análisis, una familia que antes podía ahorrar parte de sus ingresos comenzó a destinar ese dinero al pago de servicios, alimentos y otras necesidades. Cuando esos ingresos dejaron de alcanzar, apareció el recurso del crédito.
En esa línea, advirtió que una eventual desaceleración de la inflación no implica por sí sola una mejora de las condiciones económicas de los hogares. "La inflación va a llegar a cero, va a tender a cero, porque la parte de consumo se va a disminuir", planteó.
Un crecimiento que no llega a todos
El análisis también apuntó a la brecha entre algunos sectores de la economía y las actividades vinculadas al consumo interno. Los datos oficiales citados muestran que la actividad económica argentina creció de forma interanual durante el primer semestre de 2026, aunque con diferencias marcadas.
En junio, el EMAE registró una suba interanual del 2,7%, con minería y agricultura concentrando parte importante de ese crecimiento, mientras que industria y comercio quedaron rezagados. En el segundo trimestre, el PIB aumentó 2% interanual, aunque registró una caída desestacionalizada del 0,6% frente al trimestre anterior.
Sobre ese punto, Zudaire cuestionó que determinados incrementos sectoriales se utilicen como referencia general para describir el funcionamiento de toda la economía. Su conclusión fue tajante: "Lo que necesitamos son gobernantes serios. Nada más".