El complejo frente al mar que guarda tragedias: la caída de un nene reabrió viejas heridas

Un nene de 9 años murió tras caer del séptimo piso de Las Torres. La investigación trata de reconstruir qué pasó, mientras el complejo vuelve a quedar bajo la lupa por sus antecedentes trágicos.

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El complejo frente al mar que guarda tragedias: la caída de un nene reabrió viejas heridas
El complejo frente al mar que guarda tragedias: la caída de un nene reabrió viejas heridas

La muerte de un nene de 9 años que cayó desde un séptimo piso en el complejo Las Torres de Comodoro Rivadavia conmocionó a la ciudad y reflotó el recuerdo de otros episodios trágicos que marcaron a ese histórico conjunto de edificios levantados sobre tierras ganadas al mar.

Según las primeras informaciones que maneja la investigación, el pequeño estaba al cuidado de su niñera, una mujer de 39 años, quien habría dicho que se encontraba en el baño al momento de la caída. El niño habría caído desde una altura superior a los veinte metros y terminó impactando contra el techo de cemento de un local comercial en la planta baja, hacia una calle interna del complejo.

La escena generó desesperación entre los vecinos y quienes estaban en el lugar. Pidieron una escalera a trabajadores de una obra cercana mientras intentaban asistir al menor y solicitaban una ambulancia. La investigación deberá determinar ahora cómo ocurrió exactamente la caída, desde qué abertura se produjo y cuáles eran las condiciones de esa ventana en los instantes previos al episodio.

El hecho golpeó especialmente a la comunidad educativa de la Escuela Provincial N.º 1, donde asistía el pequeño. Este martes, las clases fueron suspendidas. Pero también hizo que muchos volvieran la mirada hacia el pasado de Las Torres, un lugar que para los comodorenses no es solo un conjunto habitacional: es hablar de infancia, vecinos, amistades, alquileres, mudanzas y miles de historias que transcurrieron puertas adentro.

El crimen que estremeció a Comodoro

Uno de los episodios más escalofriantes ocurrió en 1996, cuando Magda Silva fue asesinada en un departamento del piso 12. Según la reconstrucción del caso, Silva había llegado al lugar junto a Marcelo Alejandro García, quien luego sería conocido como el “descuartizador de Las Torres”. Ambos ingresaron al departamento D, donde vivía una hermana de García. Después de mantener relaciones sexuales, una situación desencadenó una reacción violenta del hombre.

García golpeó la cabeza de Silva contra el respaldo de una cama y le provocó la muerte. Luego desmembró el cuerpo y lo colocó en bolsas. Los restos fueron trasladados hacia distintos sectores de la costa, en inmediaciones de Rada Tilly. La cabeza de la joven nunca fue encontrada. Dos días después, García confesó el crimen.

Fue condenado a 14 años de prisión por homicidio simple. Su historia, sin embargo, no terminó con esa sentencia: protagonizó otros episodios violentos en prisión, incluida una fuga tras fingir una dolencia para ser trasladado al Hospital Regional. Luego, en la Unidad 6 de Rawson, asesinó a otro interno, Gustavo Rosales. Tras cumplir sus condenas, volvió a tener conflictos con la Justicia. En 2014 regresó a Comodoro y el 27 de julio de ese año murió asesinado de dos disparos durante un enfrentamiento en la zona de Rivadavia y Alvear.

El día que un ascensor casi termina en tragedia

El 26 de julio de 2015, en la Torre 1, cuatro adolescentes de entre 15 y 17 años viajaban en un ascensor cuando el aparato sufrió un desperfecto y comenzó a descender violentamente. Uno de los jóvenes resultó lesionado en las piernas al intentar frenar el descenso y lograron salir en el sexto piso. El hecho generó una fuerte preocupación entre los residentes y derivó en cuestionamientos sobre el mantenimiento de los ascensores y la administración del edificio.

Vecinos de aquella época denunciaron problemas en los servicios, señalaron que algunos ascensores habían sido reemplazados en otras torres mientras la Torre 1 continuaba utilizando equipos antiguos y cuestionaron la falta de señalización adecuada. El episodio fue considerado una “desgracia con suerte”: pudo haber terminado con consecuencias mucho más graves.

La mujer que murió aplastada por un ascensor

El 21 de diciembre de 2017, pocos días antes de Navidad, Las Torres volvió a ser escenario de una tragedia. María Isabel Miranda, de 55 años, había llegado desde Santa Cruz para visitar a sus hijos, que vivían en la Torre 8, sobre Punta Piedras 20, frente a la obra del Estadio del Centenario. Mientras subían las valijas hacia el departamento del cuarto piso, al intentar salir del ascensor, el elevador habría comenzado a descender abruptamente, dejándola atrapada entre el cuarto y el tercer piso.

Su cuerpo quedó aprisionado a la altura de la cintura. Los gritos alertaron a su familia y a unos obreros que trabajaban en un departamento, quienes intentaron asistirla mientras se daba aviso a la Policía y a los servicios de emergencia. Cuando llegaron los Bomberos, la situación ya era irreversible. El oficial ayudante Sergio Cardarilli confirmó que la mujer había quedado atrapada por la mitad de su cuerpo. Personal del 107 constató su fallecimiento. Para retirar el cuerpo fue necesario que un técnico especializado moviera manualmente el ascensor, mientras Policía Científica realizaba las pericias.

Una postal atravesada por historias

Las Torres sobrevivieron al paso del tiempo y continúan siendo parte de la vida cotidiana de Comodoro. Por sus pasillos transitaron generaciones. Algunos vecinos llegaron cuando los edificios eran nuevos y permanecieron décadas. Otros fueron inquilinos por algunos años. La historia del complejo no puede reducirse a sus tragedias, pero tampoco puede ignorarse que ciertos episodios quedaron grabados en la memoria colectiva.

El crimen de Magda Silva en 1996, el accidente del ascensor en 2015, el fallecimiento de María Isabel Miranda y ahora la muerte del niño de 9 años son capítulos separados por décadas y sin vínculo entre sí. Sin embargo, tienen algo en común: ocurrieron en un lugar que forma parte de la identidad urbana de Comodoro Rivadavia. Hoy, mientras la Justicia intenta reconstruir los últimos instantes antes de la caída del pequeño, Las Torres vuelven a ser observadas no solo como esos edificios históricos frente al mar, sino también como el escenario de una nueva tragedia que se suma a una historia que la ciudad recuerda desde hace generaciones.

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