El comerciante que cambió su vida por un salmo: la historia del primer diácono de Güemes
¿Qué llevó a un comerciante a dejar su vida tranquila para servir a Dios? La historia de Máximo Bejarano, el primer diácono de Güemes, es un ejemplo de fe inquebrantable.
Máximo Bejarano, un comerciante de 54 años, padre de 7 hijos, se convirtió en el primer Diácono Permanente de la historia del departamento de Güemes. Su consagración tuvo lugar en la capilla Sagrado Corazón de Jesús, en barrio Castañares, y fue oficiada por el Arzobispado de Salta.
Bejarano compartió la ceremonia con otros dos consagrantes: Fernando Hilarión Romero y Celso Pastrana. "Es muy grande lo que recibí, me hizo sentir muy emocionado, espero realizar una buena tarea para la gloria de Dios", expresó el flamante diácono, visiblemente conmovido.
El momento que lo cambió todo
La historia de Bejarano con la fe comenzó hace más de dos décadas, cuando tenía 32 años y ya era padre de 4 hijos. Su hija mayor se preparaba para la Primera Comunión y la maestra de catecismo le pidió que le comprara una Biblia.
"Cuando llegué a mi negocio la puse sobre el mostrador y comencé a hojear, la abrí justo en un salmo que me cambió la vida, Jeremías 1:4", recordó. El pasaje, que dice "Antes que tú nacieras yo te conocía, antes que te formaras en el vientre de tu madre yo te consagré a ser profeta de tu nación", resonó profundamente en él.
"Esas palabras me llegaron tanto que sentí que era Dios quién me hablaba", confesó Bejarano, quien nunca antes había leído la Biblia. Desde ese día, decidió profundizar sus conocimientos y buscar respuestas en la Iglesia.
Un camino de dedicación
Bejarano se acercó a la Parroquia Santa Rosa de Lima, donde comenzó como colaborador detrás del telón. Su compromiso lo llevó a ocupar roles cada vez más visibles: primero como colaborador, luego como Ministro de la Eucaristía, cargo que ejerció durante muchos años, y después como Lector.
Paralelamente, decidió ingresar al seminario. Su rutina era exigente: estudiaba desde las 0 hasta las 3 de la madrugada, sin descuidar sus actividades parroquiales ni su familia.
Qué puede hacer un Diácono Permanente
Como Diácono Permanente, Bejarano obtuvo facultades litúrgicas importantes: puede bautizar solemnemente, asistir y bendecir matrimonios en nombre de la Iglesia, presidir ritos de exequias y funerales, proclamar el Evangelio y predicar la homilía durante la misa.
Sin embargo, hay funciones que no le corresponden: no puede consagrar la Eucaristía, celebrar la misa, confesar a los fieles ni administrar el sacramento de la unción de los enfermos.
Su primera actividad oficial fue en la fiesta de San Cayetano, donde ya comenzó a ejercer su nuevo ministerio.