El código ‘Yubi Dubi’ que usaba un padre para abusar de los amigos de sus hijos

Un código secreto, alcohol y masajes: la escalofriante red de abusos que un empresario tejió con los amigos de sus hijos. ¿Cómo logró engañar a todos?

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El código ‘Yubi Dubi’ que usaba un padre para abusar de los amigos de sus hijos

Un grupo de adolescentes del colegio Palermo Chico reveló cómo un empresario de 47 años, Marcelo Porcel, se infiltró en su círculo de amigos utilizando el código ‘Yubi Dubi’ para organizar encuentros secretos donde, según la denuncia, los incitaba a tomar alcohol, exhibirse y los sometía a abusos sexuales.

El grupo de WhatsApp ‘Agentes P’, integrado por seis chicos de 13 años, usaba la canción de Phineas and Ferb como señal para activar las juntadas de fin de semana. Lo que no sabían es que el único adulto en ese espacio era Porcel, padre de uno de ellos, quien está procesado por abusar y corromper al menos a diez menores.

El primer encuentro: alcohol y dinero

La primera reunión ‘Yubi Dubi’ fue a mediados de 2022 en el departamento familiar de los Porcel. Allí, el empresario ofrecía vodka en vasos rojos y un fajo de dinero. ‘El que se toma un fondo blanco en 15 segundos cobra’, decía, según los testimonios. Los chicos contaron que Porcel no bebía, solo observaba.

Pronto se sumaron más encuentros. En la oficina de Porcel en Callao y Libertador, los chicos ingresaban con carpa para evitar al portero. Allí, el empresario ofrecía 500 pesos a quien diera una vuelta desnudo alrededor de la mesa. ‘Nosotros nos mirábamos, nos reíamos y, medio entonados, lo hacíamos’, recordó Nicolás.

El ‘padre copado’ que ganó la confianza de todos

Porcel se mostraba como el padre ideal: llevaba a los chicos a partidos de fútbol, los buscaba tarde y organizaba salidas. ‘Primero ganó nuestra confianza. Nosotros le abrimos la puerta’, dijo una madre entre lágrimas. Utilizaba su poder económico, con propiedades en Punta del Este y un campo en Cañuelas, para crear un entorno de complicidad.

Marcos, otra víctima, relató un episodio en el campo de Cañuelas en marzo de 2022. Durante una partida de TEG, alguien propuso bajarse los pantalones. ‘A eso se lo llama pito lápiz’, comentó Porcel, según Marcos. El adolescente pidió a sus padres que no se juntaran más con él, pero omitió los detalles más dolorosos.

Masajes en Florencia y la ruptura del silencio

En un viaje a Florencia, Porcel ofreció gin tonic a los chicos haciéndolo pasar por Sprite. De regreso, le dijo a Nicolás: ‘Si vos, para ser millonario, te tenés que dejar tocar por un millonario, dejalo’. Esa noche, entró a la habitación y comenzó a masajearlo, introduciendo su mano bajo los calzoncillos. Nicolás se sintió atrapado.

José vivió una situación similar en Cañuelas. Tras los abusos, comenzó a insistir en cambiarse de curso. Finalmente, le contó a su madre sobre las reuniones con alcohol, pero no los masajes. Fue Nicolás quien, al ser consultado, reveló la verdad a su madre: ‘Mamá, ¿te puedo contar algo más?’. Ese fue el inicio del fin del silencio.

Las madres se organizaron y, tras varias reuniones, los chicos decidieron denunciar. ‘Ahora, por una vez, nos sentimos empoderados, acompañados’, dijo Marcos. La causa avanza en la Justicia mientras las familias intentan reconstruir sus vidas.

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