El club de Añatuya que formó a cientos de pibes cumple 11 años y su fundador revela qué es lo que menos le importa
Con esfuerzo de padres y vecinos, el club de Añatuya celebró 11 años formando pibes dentro y fuera de la cancha. Su fundador contó qué es lo que menos le importa y por qué el proyecto sigue creciendo.
El Club Social y Deportivo Alfredo Pereira de Añatuya sopló las velitas: el 12 de octubre cumplió 11 años de vida. Detrás de la fecha hay una historia hecha a pulmón, con una idea que se sostiene desde el primer día: formar personas antes que campeones.
La institución nació en el barrio Colonia Osvaldo, de la mano de Alfredo “Pelado” Pereira, un apasionado del fútbol infantil que ya tenía recorrido en las inferiores de otros clubes de la ciudad. Quería un espacio propio y lo armó con los chicos como protagonistas.
Un sueño que se levantó entre todos
Los arranques no fueron fáciles. Con el empuje de los padres, la mano de los vecinos y el respaldo de distintos sectores de la comunidad, el club consiguió un predio en el barrio Colonia San Francisco. Ahí se entrenan y se juegan las actividades deportivas hasta hoy.
Desde entonces, el fútbol dejó de ser solo un deporte: se transformó en una herramienta para compartir, aprender y fortalecer vínculos. Además de los fundamentos del juego, Pereira busca inculcar hábitos, respeto, responsabilidad y compañerismo.
Una de las mayores satisfacciones para el formador es cruzarse con aquellos chicos que llegaron en los primeros años y que hoy, ya adultos, siguen vinculados a él y recuerdan lo que les enseñó.
De Añatuya a las canchas de todo el país
Con recursos limitados, el club igual salió a competir. Recorrió distintas ciudades del país con su indumentaria y el orgullo de representar a su barrio, y se midió con instituciones de mayor estructura, llevando el nombre de Añatuya a cada escenario.
Para su fundador, sin embargo, los resultados no son la prioridad. Lo importante es que los chicos disfruten, compartan con sus compañeros y encuentren en el club un lugar de pertenencia.
“Yo siempre digo, más allá de los triunfos está lo que nos queda como humanos, participar, divertirse, que los niños pasen un momento agradable. Ese es el objetivo principal de nuestra institución”, expresó Pereira.
El desafío diario de acompañar a cada chico
El trabajo no termina en la cancha. El día a día también implica estar atentos a las realidades que atraviesan los niños y sus familias. Por eso el entrenador remarcó la importancia de sostener el proyecto con el apoyo de quienes creen en la función social del deporte.
“Gracias a Dios, los padres, los comercios, la comunidad siempre nos dan una mano y podemos seguir con el proyecto. No es fácil, hay chicos que pasan por diferentes situaciones y hay que estar para sobrellevar todo eso”, concluyó.
A 11 años de su creación, el Club Social y Deportivo Alfredo Pereira mantiene firme aquella idea de los primeros pasos. Una tarea silenciosa, sostenida por el compromiso y la solidaridad, que demuestra que el verdadero triunfo también se mide en los valores que quedan para toda la vida.