El clásico que puede cambiarle la cara a Almirón: lo que arriesga Central
Almirón llega cuestionado y Kudelka con respaldo, pero el clásico define más que un resultado: la victoria le devuelve el crédito a uno, la derrota le pesa a otro. ¿Qué pasa si el partido no sale como esperan?
El clásico rosarino no es un partido más: suele definir ciclos, proyectos y hasta el humor de dos hinchadas que viven el fútbol con una pasión desbordante. Este domingo, Jorge Almirón se juega su crédito al frente de Central, mientras que del otro lado, Frank Kudelka parece tener el respaldo de la gente de Newell's, aunque con una mochila pesada: la deuda de ganar el clásico.
La presión en Rosario Central
En el Canalla, el entrenador no atraviesa su mejor momento. Los hinchas esperan más de un equipo que no termina de mostrar solidez ni de entregar certezas. Una victoria en el clásico le devolvería a Almirón parte del crédito que hoy no tiene y le permitiría trabajar con mayor tranquilidad en la búsqueda de dos objetivos concretos: clasificar a la fase final del Clausura y quedarse con el primer puesto de la tabla anual, que otorga un título, además de la Supercopa Internacional frente a Estudiantes.
Por el contrario, una derrota profundizaría los cuestionamientos y generaría un ambiente todavía más hostil para el entrenador, complicando todos los planes trazados.
El panorama en Newell's
En la vereda de enfrente, Kudelka cuenta con un colchón de confianza por parte del hincha rojinegro. Si Newell's pierde, la decepción será grande, pero el apoyo al técnico no se caería de golpe. El respaldo, eso sí, podría desgastarse un poco, aunque no todos los dedos apuntarían hacia él.
Sin embargo, el peso de un traspié lo sentiría todo el club. Newell's tiene la deuda de ganar el clásico y este grupo, quiérase o no, debe hacerse cargo. Perder implicaría un duro impacto y exigiría un gran esfuerzo para no tirar por la borda la mejoría que venía mostrando el equipo.
Una victoria, en cambio, incrementaría la autoestima y reforzaría lo que se viene haciendo bien hasta ahora.
El empate, por su parte, aparece como el resultado que no alteraría demasiado el panorama, salvo por la sensación de inconformismo que dejaría en ambas parcialidades por no haber logrado la victoria.