El cielo de Paraná se llenó de colores: la barrileteada que emocionó a toda una escuela
¿Qué pasó en el Parque Varisco que emocionó a grandes y chicos? Una escuela entera se unió para rescatar un juego tradicional y el resultado fue inolvidable.
Una marea de papel y caña invadió este viernes el Parque Varisco de Paraná. Los alumnos de la Escuela Nº 208 'Intendente Juan Carlos Esparza' convirtieron una tarde gris en una explosión de color para celebrar el Día del Niño a puro barrilete.
La jornada no fue un simple juego. Detrás de cada cometa hubo semanas de trabajo, aprendizaje y una idea que nació casi por casualidad durante un recreo. Docentes, familias y chicos se unieron para recuperar una tradición que parecía perdida.
¿Cómo surgió la idea?
Todo empezó cuando un grupo de docentes y alumnos miró por la ventana y vio a otros chicos remontando barriletes en un predio verde detrás de la escuela. "Empezamos a mirar y nos llamó la atención, tanto a nosotros como a los chicos", contó Mariana Retamoso, maestra auxiliar y responsable del proyecto.
Esa chispa se convirtió en un proyecto institucional que atravesó todas las áreas y grados. La Escuela Nº 208 funciona bajo la modalidad Nina: los chicos entran a las 8 y se quedan hasta las 15.30, con materias por la mañana y talleres por la tarde.
Las familias, protagonistas
La construcción de los barriletes abrió las puertas de la escuela a los padres. Alicia, docente del establecimiento, contó que su esposo, artesano, colaboró con las varillas cortadas. "Fue increíble ver cómo la familia acompañó a los chicos", expresó.
David, uno de los papás, no ocultó su emoción: "Agradecido con la escuela porque volvieron a muchos papás a la infancia". Y destacó el valor de la propuesta en tiempos de pantallas: "Va a sacar un poco de la tecnología a los chicos, que se la pasan más en el celular que otra cosa".
El momento más conmovedor
Luisina, mamá de una alumna de tercer grado, se quebró al hablar con Elonce. Contó que perdió a una sobrina de cuatro años y que desde entonces prometió que ningún niño pasaría mal su infancia. "Esto me devuelve mi sobrina, ver esta hermosura", dijo entre lágrimas.
Con el barrilete como metáfora, reflexionó sobre la crianza: "Nuestros hijos son esos barriletes, que el viento los lleva y no sabemos a dónde los va a llevar, pero nosotros tenemos el hilo donde los podemos ir guiando". Y pidió más juegos tradicionales: "Vamos por la rayuela, vamos por el juego del elástico, devolverle a estas criaturas la niñez que se ha perdido".
La voz de los protagonistas
Franco construyó su barrilete con su mamá y confesó que los remolinos de viento complicaban la tarea. Morena, de 10 años, disfrutó del día junto a su tía. Pero fue Rubén quien resumió el sentir general: mientras sostenía el hilo y miraba su cometa en el aire, respondió con una sonrisa: "Estoy re feliz".