El chamamé está de luto: el adiós a una voz que fundó un ícono del Litoral
Fundó uno de los grupos más queridos del chamamé y su nombre quedó atado a los escenarios del Litoral. ¿Qué conjunto nació de su mano en 1998 y lo llevó a girar por cuatro países?
El músico, cantante y guitarrista Hugo Tomás Flores falleció en las últimas horas y el chamamé despidió a uno de sus referentes más queridos. La noticia fue confirmada por la propia agrupación Amandayé, el grupo que fundó en 1998, a través de sus redes sociales, donde despidió a uno de los máximos exponentes de la música regional.
La cultura de Corrientes perdió a un artista que dedicó su vida entera a los caminos del chamamé, autor y compositor de obras que quedaron en la memoria de varias generaciones.
Una guitarra prestada y un debut temprano
Flores empezó a tocar la guitarra a los 14 años, con un instrumento que no era suyo. Al año siguiente ya estaba sobre los escenarios, y su primer gran reconocimiento no tardó en llegar.
En 1973 ganó el Certamen Interbarrios en la categoría solista vocal, interpretando "Caraí Pujol" y "Merceditas", dos temas que lo instalaron como una promesa firme del Litoral.
Los conjuntos que lo formaron
Su carrera estuvo ligada a las formaciones más destacadas de la región. Primero pasó por el grupo Rosendo y Ofelia, y después se sumó al Cuarteto Santa Ana, donde estuvo entre 1979 y 1981 y realizó sus primeras grabaciones para el sello Microfón.
Entre 1981 y 1983 brilló en el Trío Corrientes junto a Ricardo Scófano. Después de un paréntesis en su actividad, volvió a los escenarios en 1990 con el Grupo Renacer.
Amandayé, el proyecto que lo marcó a fuego
El hito de su historia llegó en 1998, cuando fundó Amandayé junto a Hugo Scófano y Pedro del Prado. Con el tiempo, al proyecto se sumaría su propio hijo, Rodolfo Flores.
Con esa agrupación editó discos recordados como "Amandayé", "Compartirnos" y "Pasión correntina", y llevó su música de gira por Argentina, Estados Unidos, Paraguay y Brasil.
En su última etapa profesional, en 2015, lanzó su primer disco solista, "Simplemente Chamamé", acompañado por su hijo y el acordeonista José Álvarez.
Con su partida, el chamamé despide a un talento difícil de reemplazar y deja un legado de obras inolvidables como "Manto de recuerdo" y "Compañera de mi ser", que seguirán sonando en las próximas generaciones.