El cartel de venta que cuelga en Doña Ana y la historia que nadie quiere contar
Diez años, una condena a perpetua y una herencia que cambió de manos: el cartel de venta en la esquina de Zapiola y Corrientes es la punta del recorrido judicial que terminó con los hijastros de Vicente Maíllo apartados de la sucesión.
El histórico comercio Doña Ana, en la esquina de Zapiola y Corrientes de Río Gallegos, ya luce el cartel de venta. La noticia, difundida en La Mañana de LU12, llega a días de que se cumplan diez años del crimen de su dueño, el comerciante Vicente Maíllo, asesinado en la madrugada de 2017 mientras dormía en su vivienda.
La decisión de poner el inmueble en el mercado inmobiliario no es casual: es el resultado de un largo camino judicial que recorrió primero el fuero penal y después el civil. Hasta el momento, según lo informado por el medio, el edificio no encontró comprador.
La condena que abrió el camino
En marzo de 2021, la Justicia determinó que la esposa de la víctima, Susana Reina, y sus hijastros, José Maíllo y Luis Gabriel Maíllo, “participaron en la planificación del homicidio y contrataron un sicario para ejecutarlo”. Por esa razón, los tres fueron condenados a prisión perpetua.
Ese fallo penal fue el primer eslabón de una cadena que luego continuó en el fuero civil, donde las hermanas y familiares directos de Maíllo buscaron quedarse con el patrimonio del comerciante.
La batalla por la herencia
Los familiares de la víctima impulsaron una demanda para declarar a los condenados “indignos de sucederlo”. La estrategia prosperó: los hijastros quedaron “completamente apartados de lo que era la sucesión de los bienes de Vicente”, según se informó.
De esa manera, la legitimidad patrimonial quedó en manos de las hermanas y sobrinos del comerciante, quienes ahora pueden disponer del histórico local. El próximo 16 de noviembre se cumplirán diez años del crimen que conmocionó a Río Gallegos y que todavía sigue teniendo coletazos judiciales.